Sheinbaum y Sánchez en Barcelona: cumbre progre y deshielo
Una cita política con foto, relato histórico y negocios de fondo
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, viajará a Barcelona el 18 de abril para participar en la VI Reunión en Defensa de la Democracia, un encuentro de gobiernos autodenominados progresistas que liderará Pedro Sánchez. No se trata de una visita de Estado, pero se prevé un encuentro bilateral entre Sheinbaum y el presidente del Gobierno: el primero desde que ella asumió el cargo en 2024.
El viaje llega en pleno ‘deshielo’ tras años de tensión diplomática que arrancaron en 2019, cuando Andrés Manuel López Obrador exigió que Felipe VI pidiera disculpas por los supuestos ‘crímenes’ de la conquista. Sheinbaum, que hace una semana anunció el plan con un ‘Les voy a dar una nota. Voy a ir a Barcelona‘, busca reabrir el canal político sin renunciar a su agenda simbólica: insiste en que se conozca ‘la verdad‘ de la conquista desde la visión de los pueblos originarios.
Quién va y qué se juega Sánchez
Además de Sheinbaum, participarán Gustavo Petro (Colombia), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Yamandú Orsi (Uruguay). El evento se celebra en paralelo a la cumbre Movilización Global Progresista. El objetivo político es evidente: escenificar un bloque ‘progresista’ como contrapeso a alianzas conservadoras, en un momento de máxima polarización internacional.
Desde la óptica española, la pregunta es incómoda: ¿Barcelona será un foro para defender intereses nacionales o una pasarela ideológica para que Sánchez se proyecte como líder internacional mientras en casa acumula desgaste? La reunión es un escaparate, y Sheinbaum también lo sabe.

El ‘perdón’ como arma política: de AMLO a Sheinbaum
El origen del choque está fechado: 25 de marzo de 2019. López Obrador divulgó que había enviado una carta al rey y al papa Francisco para exigir disculpas por abusos durante la conquista. España respondió rechazando ‘con toda firmeza’ el contenido y recordando que ‘no puede juzgarse‘ el pasado con parámetros actuales.
Aunque no se rompieron relaciones, el deterioro fue real: en 2024 Sheinbaum no invitó a Felipe VI a su investidura por la falta de respuesta a la carta de AMLO. Sánchez calificó el gesto de ‘inexplicable e inaceptable‘ y el Gobierno español decidió no acudir al traspaso de poder.
El ‘deshielo’ empezó a cocinarse con dos movimientos: en octubre, el ministro José Manuel Albares habló de ‘dolor e injusticia’ hacia pueblos originarios; y hace un mes, Felipe VI mencionó ‘abusos y controversias éticas‘ de la colonización, pidiendo estudiar el pasado ‘en su justo contexto’ y sin ‘excesivo presentismo moral’. Sheinbaum lo celebró como ‘un gesto’, aunque volvió a cargar contra la ‘derecha española‘ por el discurso de la ‘civilización’.
Economía: el elefante en la sala
Más allá del relato histórico, hay intereses materiales que explican por qué nadie quiere una ruptura real. Según ICEX, México es el primer destino de exportaciones españolas en Latinoamérica. Las exportaciones crecieron un 8,3 % en 2023 y un 7,8 % en 2024, pero el año pasado cayeron un 7,4 %. Las importaciones bajaron un 13,4 % y el saldo comercial fue de 265,8 millones de euros a favor de España.
El stock de inversión española en México crece a un ritmo del 7,5 % anual desde 2007; y desde 2018 México es el tercer destino de la inversión española exterior, con 10,3 % del total (tras EE. UU. y Reino Unido). En sentido inverso, la inversión mexicana en España supera el 50 % de la procedente de América Latina y México es el tercer país fuera de la UE con mayor inversión productiva en España, también tras EE. UU. y Reino Unido.
Esto explica por qué algunos analistas, como el politólogo Salvador Martí i Puig (Universidad de Girona, CIDOB), interpretan que Sheinbaum viene ‘porque quería la foto’ y porque antes se han ‘desactivado’ escollos. Y también por qué la Moncloa y la diplomacia española han optado por bajar el tono: el coste económico y estratégico de mantener el choque es alto.
Barcelona: símbolo, red política y cálculo
Martí i Puig añade un matiz relevante: Sheinbaum mantiene vínculos con Barcelona desde su etapa como alcaldesa de Ciudad de México, cuando trató con Ada Colau. En política, la agenda internacional no es solo geopolítica: también son redes, afinidades y un circuito de ‘progresismo urbano’ que ahora se reúne bajo el paraguas de Sánchez.
Con el camino diplomático más despejado, Sheinbaum incluso invitó a Felipe VI al Mundial de fútbol de 2026 (del 11 de junio al 19 de julio, en México, EE. UU. y Canadá). La Zarzuela informó de una carta fechada el 3 de febrero, recibida el 24 de febrero, donde la presidenta habla de ‘hermandad histórica’ y de la ‘profundidad’ de los vínculos.
Ahora el foco está en Barcelona: una reunión breve con Sánchez puede servir para normalizar el trato institucional, pero también para reactivar el viejo pulso simbólico del ‘perdón’ y para reforzar la narrativa de un eje progresista internacional. España deberá decidir si acude a la foto como actor principal… o como figurante de una agenda ajena.



