La tregua de 10 días se tambalea a las pocas horas

El alto el fuego entre Israel y el Líbano, en vigor desde la medianoche local, empezó con polémica: el Ejército libanés denunció este viernes bombardeos israelíes en el sur del país y habló de ‘varios ataques’ y de bombardeos intermitentes sobre varios pueblos, que calificó como violaciones del acuerdo. Tras esos incidentes, pidió a la población que no regrese por ahora a las localidades del sur.
La agencia estatal libanesa NNA aseguró que Israel habría continuado bombardeando el sur del Líbano apenas 30 minutos después de entrar en vigor la tregua, un dato que alimenta la sospecha de que el acuerdo nace con grietas y con un margen mínimo para sostenerse.
Washington media, pero Hizbulá no participa
El alto el fuego de 10 días fue anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras conversaciones telefónicas que describió como ‘excelentes’ con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente libanés, Joseph Aoun. Un detalle clave: en esas conversaciones no participó Hizbulá, el actor armado que condiciona el tablero libanés desde hace años. Para cualquier lector europeo, esto deja una pregunta incómoda: ¿qué solidez puede tener una tregua si una de las partes con capacidad real de fuego no está sentada en la mesa?
Israel mantiene tropas y marca líneas rojas
Antes de comenzar el alto el fuego, Netanyahu rechazó retirarse del territorio libanés y advirtió de que mantendría una zona ocupada. El Ejército israelí ha reconocido que mantiene tropas desplegadas en el sur del Líbano, aunque no confirmó si siguió abriendo fuego. Además, pidió a los residentes que no se desplacen al sur del río Litani hasta nuevo aviso por motivos de seguridad.
Alertas en el norte de Israel y mensaje de Trump
Una hora después del inicio de la tregua, el servicio de alertas de Israel registró un posible ataque en el norte del país, cerca de la frontera con el Líbano, según varias agencias. Ni Hizbulá reivindicó ese bombardeo ni el ejército israelí se pronunció.
En paralelo, Trump presionó públicamente a Hizbulá para que no dinamite el acuerdo: dijo que espera que el grupo se comporte ‘bien’ durante este periodo y pidió ‘basta de matanzas’ en un mensaje publicado en Truth Social.
Análisis crítico: un alto el fuego frágil en una región al límite
Lo ocurrido en las primeras horas ilustra un patrón recurrente en Oriente Próximo: se anuncian treguas con grandes titulares, pero sobre el terreno mandan los hechos, las milicias y las líneas rojas militares. La mediación de Washington intenta proyectar control, pero el detalle de la ausencia de Hizbulá en las conversaciones deja al descubierto la fragilidad del diseño.
Además, la tensión Israel-Líbano amenaza con contaminar otro frente: el alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, que concluye el 22 de abril, mientras se espera retomar conversaciones en Pakistán. Trump se mostró optimista y llegó a decir que la guerra en Irán está ‘yendo de maravilla’ y que ‘debería terminar muy pronto’, presentándola como una ‘pequeña intervención’ para impedir que Teherán desarrolle un arma nuclear.
En definitiva, la tregua entre Israel y Líbano nace con acusaciones cruzadas, tropas aún desplegadas y actores armados que no firman, pero sí disparan. En estas condiciones, más que un acuerdo sólido, parece una pausa precaria a la espera del próximo incidente.



