Harry y Meghan: Rentabilidad y victimismo en Australia
Una visita que huele a polémica
El príncipe Harry y Meghan Markle regresan a Australia siete años después de su última visita, con un enfoque más personal y comercial, aprovechando la gira para potenciar su marca personal y sus proyectos filantrópicos que generan un ingreso considerable.
Al llegar al país, Harry expresó que Australia «siempre ha tenido un lugar especial en nuestro corazón», evocando el anuncio de su primer hijo en este mismo territorio. Sin embargo, a diferencia de giras anteriores, la pareja ha optado por realizar eventos por separado en Melbourne, Canberra y Sídney, lo que despierta críticas ante la falta de unión familiar en su exposición mediática.
Mientras Harry se centra en temas como el acoso digital y el impacto emocional de haber crecido bajo la mirada del público, Meghan no desaprovechó la oportunidad de describirse a sí misma como una de las personas más ‘troleadas’ del mundo durante un programa de salud mental. Declaró haber sido el objeto de ‘acoso’ durante una década. Estas afirmaciones, que parecen más un intento de victimización, generan la pregunta de si esto es parte de un nuevo acto de marketing personal.

Impacto y controversia en el financiamiento
La visita ha sido financiada de manera privada, pero hay cuestionamientos sobre si los costos de la seguridad, asumidos por el Estado australiano, son éticos. A pesar de contar con más de 45 000 firmas en contra del uso de dinero público, la imagen de los Sussex sigue generando ingresos. Se estima que pueden haber ingresado hasta 10 millones de dólares por conferencias y eventos, incluyendo los asombrosos 250 000 dólares por evento para Meghan.
Finalmente, Harry afirma que, aunque ya no es un ‘miembro activo’ de la Corona, siente la necesidad de usar su plataforma para ‘marcar la diferencia’. Sin embargo, este discurso parece ser un recurso habitual para obtener ganancias que a menudo entran en conflicto con sus declaraciones sobre la vida pública.



