Un paso más hacia la agenda separatista

Este jueves, el Congreso de los Diputados cierra sus puertas por la festividad en Aragón y Castilla y León. Sin embargo, este cierre no solo es una formalidad, sino que representa la continuidad de la estrategia que empezó en septiembre pasado, cuando se suspendió el pleno del 11 de septiembre debido a La Diada.
La influencia del independentismo
El PSOE ha tratado de vender este gesto como un signo de «respeto» hacia sus aliados independentistas catalanes, pero en realidad es una táctica para sortear deudas en votaciones clave. Este precedente indica que la agenda parlamentaria está cada vez más condicionada por las demandas del separatismo. Algo que resulta preocupante para la estabilidad y la democracia en el país.
Reacción de la oposición
Ante esta situación, la portavoz del PP, Ester Muñoz, ha criticado que en 47 años no se había interrumpido un pleno por una festividad autonómica. Este hecho marca un punto de inflexión que transforma la Cámara Baja en un órgano más dependiente de partidos que buscan romper la unidad nacional.
Un Congreso en horas bajas
La acumulación de días sin actividad, ya sea por festividades autonómicas o por periodos electorales, ha contribuido a la percepción de un Congreso con menor intensidad política. Esta situación podría favorecer a un Gobierno que, a cada votación, exhibe su inestabilidad parlamentaria.
Próximas alteraciones en la agenda
El próximo festivo que interrumpirá el calendario parlamentario será el 9 de junio, por el Día de la Región de Murcia. A medida que se van acumulando estos días sin actividad real, se vislumbra un Congreso cada vez más desdibujado y menos representativo de la realidad española.



