La modelo se alía con la hija del entrenador

La noche de ayer, Blanca Romero se convirtió en una de las sensaciones de la alfombra roja del evento del grupo automovilístico Geely, compartiendo terreno con Tamara Gorro, la actual pareja de su ex, Cayetano Rivera. Los medios, atentos a la relación entre Blanca y Quique Sánchez Flores, el nuevo entrenador del Alavés, especulan sobre el estado actual de su amor, el cual parece verse influenciado por los resultados negativos del equipo: cuanto más rinde, menos se sostiene la credibilidad de esta pareja.
Reconciliaciones y tensiones
Desde el inicio de su romance en 2022, esta pareja ha protagonizado diversas rupturas. Paseos por Madrid bajo la luna y constantes altibajos en redes sociales han caracterizado su relación. Recientemente, Blanca ha confirmado que han vuelto a estar juntos, asegurando que «ya hemos pasado el sarampión» y expresando que está «más feliz y enamorada que nunca». Sin embargo, agregó que si tuviera que «quitarse del foco por él, también lo haría», refiriéndose a su deseo de estar tranquila en Vitoria.
La conexión con la hija del entrenador
Un aspecto clave en toda esta historia es la relación de Blanca con Paty Sánchez Flores, la hija de Quique. Este miércoles, la modelo eligió a Paty como estilista para su vestuario, una jugada que podría facilitar la noticia de su reconciliación. La joven intenta abrirse un espacio en el mundo de la moda, y con Blanca como aliada, su ascenso parece casi asegurado.
Recuperando el control
Mientras tanto, Quique intenta recuperar el control de su Instagram, tras haber abierto una cuenta alternativa para evitar que sus fotos con Blanca fueran del dominio público. Este movimiento refleja no solo su deseo de mantener la privacidad, sino también de gestionar su imagen en un mundo donde todo se convierte en espectáculo.



