
Una carrera de leyenda con cifras impresionantes
Carolina Marín, campeona olímpica y figura clave en el bádminton español, anunció su retirada a los 33 años, poniendo fin a un trayecto lleno de trofeos y logros. Entre sus reconocimientos se cuentan un oro en Río 2016, tres mundiales y siete europeos. Sin embargo, su legado va más allá de las medallas, ya que ha amasado un patrimonio que ella misma define como «muy bien invertido«.
Un patrimonio personal notable
En su última aparición en «La Revuelta», Marín reveló que su patrimonio oscila entre 2 y 3 millones de euros, afirmando que «todo está en pisos«. Esta inversión ha permitido a la jugadora asegurar su futuro tras dejar las pistas. En tono de broma declaró: «No volveré a estudiar; del bádminton se puede vivir«.
Fuentes de ingresos diversificadas
La fortuna de Carolina no solo proviene de su éxito deportivo, con 1,2 millones de euros en premios, lo que la coloca entre las mejor pagadas del circuito, sino también de su astucia publicitaria. A esto se suman ingresos por el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2024, que le reportó 50 000 euros. Su red de patrocinadores incluye gigantes como Iberdrola, Banco Santander, Meliá y Movistar.
Tras los éxitos, un camino lleno de retos
La historia de Carolina Marín es un ejemplo de superación en el deporte español, comenzando en 2001 gracias a la invitación de una amiga. Sin embargo, ha enfrentado momentos difíciles, incluyendo lesiones y la dolorosa pérdida de su padre en 2020. A pesar de estos retos, su legado en el bádminton perdurará mientras transforma su esfuerzo en un sólido patrimonio.



