El Ayuntamiento intensifica la ofensiva contra la oruga procesionaria tras eliminar más de 53 500 bolsones en enero y febrero. Inviernos suaves y menos depredadores disparan la plaga en los parques de la capital.

Campaña masiva contra la procesionaria
El Ayuntamiento de Madrid ha retirado 53 500 nidos de procesionaria del pino durante la campaña de 2026, una cifra que refleja la magnitud del problema en los espacios verdes de la ciudad.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, visitó el Parque Juan Carlos I para supervisar los trabajos, que se extienden hasta finales de febrero o principios de marzo, coincidiendo con el momento en que las orugas descienden de los árboles para enterrarse y completar su metamorfosis.
La ofensiva municipal se ha desplegado en los 21 distritos de la capital, con especial intensidad en áreas infantiles, entornos escolares y zonas estanciales para minimizar riesgos sanitarios.
¿Por qué aumentan los nidos?
El crecimiento de la plaga no es casual. Expertos municipales señalan tres factores clave:
- Inviernos suaves, que permiten una mayor supervivencia de las larvas.
- Primaveras estables, que aceleran su desarrollo y sincronizan su salida masiva.
- Reducción de depredadores naturales, como aves insectívoras.
La abundancia de pinos sanos y densos también favorece la proliferación. Cuando coinciden clima favorable, alimento abundante y menor control biológico, los picos de infestación se disparan.
Actuaciones en grandes parques y barrios
Las intervenciones han sido especialmente intensas en grandes pulmones verdes como:
- Casa de Campo
- Dehesa de la Villa
- Pinar de la Elipa
También se ha actuado en parques de barrio y zonas con alta concentración de pinos y cedros.
Cuatro fases para frenar la plaga
El plan municipal combina prevención, tratamiento y control mecánico:
1. Trampas con feromonas
Durante el verano se instalaron 4 962 trampas para capturar machos y reducir la reproducción.
2. Endoterapia vegetal
En otoño se aplicó tratamiento fitosanitario directo en la savia de 7 200 árboles, especialmente en ejemplares altos o de difícil acceso.
3. Retirada mecánica de bolsones
Entre enero y febrero se eliminaron manualmente los nidos mediante pértigas y plataformas elevadoras.
4. Anillos perimetrales
En febrero se colocaron 5 357 anillos en troncos para impedir que las orugas bajen al suelo y formen las peligrosas “procesiones”.
Además, el Consistorio impulsa la biodiversidad fomentando la presencia de aves como herrerillos y carboneros, depredadores naturales de la procesionaria.
Riesgo para la salud y el arbolado
La procesionaria no solo afecta al paisaje. Sus pelos urticantes pueden provocar reacciones alérgicas graves en personas y animales, especialmente en perros.
Desde el punto de vista forestal, la plaga causa defoliación severa en pinos y otras coníferas, debilitando su capacidad fotosintética y dejándolos vulnerables frente a hongos y otras enfermedades.
Sin campañas sostenidas, la repetición de infestaciones puede provocar un deterioro irreversible del arbolado urbano.
¿Cambio climático y gestión forestal?
El repunte de la procesionaria abre un debate incómodo: ¿hasta qué punto el cambio climático y la reducción de biodiversidad están detrás de estos picos?
Los inviernos cada vez más templados en la Comunidad de Madrid parecen favorecer la expansión de la plaga. Esto obliga a reforzar políticas de mantenimiento y planificación verde si se quiere proteger el patrimonio arbóreo.
Claves de la campaña 2026
- 53 500 nidos eliminados en dos meses.
- Actuaciones en los 21 distritos.
- 4 962 trampas de feromonas instaladas.
- 7 200 árboles tratados con endoterapia.
- 5 357 anillos colocados en troncos.
Madrid ha declarado la guerra a la procesionaria con cifras récord de retirada de nidos. Sin embargo, la lucha contra esta plaga no es puntual, sino estructural.
La cuestión es clara:
¿Estamos ante un fenómeno puntual o frente a un síntoma más de un entorno urbano cada vez más vulnerable a desequilibrios ecológicos?



