
Trump 2.0: aranceles, deportaciones y pulso al poder
Un año que reordena el tablero global y tensiona EE.UU.
Donald Trump cumple un año de su segundo mandato tras regresar a la Casa Blanca con una agenda de máximos que ha sacudido el comercio mundial y las relaciones internacionales. La Administración arrancó 2026 con una operación en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro y, en paralelo, con la amenaza de anexionarse Groenlandia bajo el argumento de proteger la isla de China o Rusia. Pero, pese al ruido exterior, el frente que más preocupa a los estadounidenses sigue siendo el doméstico.
La clave interna: inmigración, Guardia Nacional y órdenes ejecutivas
La Casa Blanca presume de avances en su promesa estrella: la mayor campaña de deportaciones en la historia del país. En los últimos meses, los cruces ilegales han caído a mínimos históricos y se ha recortado de forma drástica el programa de refugiados, reservando plazas principalmente para sudafricanos blancos. La maquinaria de esta estrategia gira en torno al ICE, cuyo número de agentes ha pasado de 10 000 a 22 000 desde que Trump volvió al poder, apoyado por una campaña del DHS que los presenta como ‘estadounidenses patriotas calificados’.
La presión callejera también ha subido. Trump desplegó la Guardia Nacional en Los Ángeles ante protestas por las redadas migratorias y envió tropas a Washington D.C. y a Memphis bajo la excusa de combatir la delincuencia. En este contexto, una redada en Minneapolis terminó con la muerte por disparos de una ciudadana estadounidense de 37 años, Renee Good, un caso que la propia Casa Blanca defendió públicamente.
Libertad de prensa y choque con la Reserva Federal
El segundo mandato también ha intensificado la guerra contra el ‘relato’ incómodo: desmantelamiento parcial de emisoras públicas, demandas a medios, censura de datos gubernamentales y el veto a AP del despacho oval y del Air Force One por no aceptar el cambio de nombre del Golfo de México a ‘Golfo de América’. Según el profesor Adam Dubin, el objetivo sería lanzar un aviso: ‘si me criticas, voy a acabar contigo’, generando un ‘efecto congelante’ en el debate público.
Más allá de los medios, el conflicto institucional ha llegado a la política monetaria. Trump ha presionado al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, para que baje tipos con mayor rapidez. La Administración incluso abrió una investigación penal contra Powell por sobrecostes en una renovación de más de 2 millones de dólares, un movimiento que Powell considera un pretexto para forzar la mano del banco central.
Aranceles: la ‘independencia económica’ y el riesgo a medio plazo
La apuesta económica del año ha sido la escalada arancelaria. Trump llegó a anunciar aranceles del 20% a la UE y del 34% a China, elevándolos a niveles que, según la fuente, rozan la violación de acuerdos internacionales. Pese a ello, al menos en el corto plazo, el golpe no ha sido tan inmediato como muchos pronosticaban: han subido precios y las empresas dependientes de importaciones han sufrido, pero la inflación no se ha disparado como se temía, según el catedrático José Antonio Gurpegui.
La pregunta incómoda es la que casi nadie quiere abordar: ¿es esto un ‘espejismo’ temporal antes de que llegue el ajuste? El propio Gurpegui advierte de efectos potencialmente más negativos a medio y largo plazo, con medidas que podrían resultar más contraproducentes que beneficiosas.
El debate de fondo: ¿agotamiento de la democracia liberal?
La fuente plantea un diagnóstico de choque: un cambio en lo que se ha conocido como ‘democracia liberal’, con signos de agotamiento y una alteración del sistema de libertades. Gurpegui sostiene que Trump ha aprendido del primer mandato, ha reconfigurado el Ejecutivo en torno a la lealtad a la filosofía MAGA y actúa como si el límite de su poder fuera él mismo. Dubin, por su parte, califica el año como un ‘desastre’ y apunta a que el frente internacional (Venezuela, Groenlandia) sirve para desviar la atención de los problemas internos, incluyendo la agenda económica y el caso Epstein que reaparece en los medios por nuevos documentos sobre vínculos del mandatario con el magnate.
En cualquier caso, el impacto político no se medirá solo en titulares: la economía y el coste de la vida encabezan las encuestas y lo que ocurra en los próximos meses puede marcar las elecciones de mitad de mandato (midterm) de noviembre y el rumbo del segundo año de Trump.



