
El presidente desvía la atención en medio de la polémica
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encuentra en el ojo del huracán tras el procesamiento de su esposa, Begoña Gómez, acusada de tráfico de influencias, malversación, corrupción en los negocios y apropiación indebida. En su reciente rueda de prensa en China, Sánchez ha esquivado las críticas afirmando: «El tiempo pondrá a todos en su sitio».
Un ataque disfrazado de imparcialidad
La estrategia del Ejecutivo es clara: negar la existencia de algún delito y criticar la actuación del juez Peinado, al que han acusado de falta de imparcialidad. La Indignación y malestar en Moncloa es palpable, mientras se intensifican los intentos por presionar al Consejo General del Poder Judicial para investigar al magistrado.
Las fuentes socialistas argumentan que hay una «inquina» injustificada contra Gómez, a la vez que cuestionan la pasividad hacia otros casos más graves como el de Alberto González Amador. Esta doble moral evidencia una intentona política para debilitar al Gobierno.



