
El presidente moviliza un amplio dispositivo de seguridad para visitar un museo de videojuegos en Madrid, con calles cortadas y acceso restringido a clientes.
Un despliegue de seguridad para una visita informal
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudió al museo del videojuego OXO en Madrid, en la zona de Callao, acompañado por un dispositivo de seguridad formado por seis coches oficiales, cerca de 20 escoltas y una ambulancia medicalizada. La visita se produjo en torno a las 16:20 horas, con el objetivo de grabar contenido para redes sociales y conocer experiencias de realidad virtual.
El amplio despliegue incluyó cortes puntuales de tráfico, control de accesos y revisión de bolsos a los visitantes que ya contaban con entrada. Según los asistentes, el personal del museo explicó que la medida era “extraordinaria” sin ofrecer más detalles.
Interior del museo: accesos bloqueados y cafetería cerrada
Durante el recorrido por las tres plantas del museo, la seguridad se distribuyó en el interior:
- Ocho escoltas alrededor del presidente
- Cuatro agentes bloqueando escaleras
- Prohibición de fotografías
- Control del tránsito de visitantes
Sánchez se detuvo especialmente ante gafas de realidad virtual, una consola retro y un juego interactivo táctil. La visita terminó con una charla en la cafetería, que fue cerrada al público para permitir un encuentro con trabajadores del centro.
Las imágenes del acto fueron difundidas únicamente por el equipo de comunicación del presidente, que incluía fotógrafo y responsable de redes sociales.
Calles cortadas y alcantarillas inspeccionadas
El dispositivo exterior fue igualmente amplio. La comitiva presidencial contó con:
- Seis vehículos oficiales
- Una UVI móvil
- Furgonetas policiales
- Cortes en calles cercanas a Callao y Descalzas Reales
- Inspección de alcantarillas por la Unidad de Subsuelo
El presidente abandonó el museo alrededor de las 17:00 horas, escoltado a pie por varias calles hasta su vehículo.
Antecedentes: ajedrez y vídeos fuera de agenda
No es la primera vez que una salida informal del presidente genera polémica por el despliegue. Hace menos de un mes, Sánchez acudió a un café de Madrid para jugar al ajedrez con una comitiva de nueve coches oficiales y una veintena de escoltas.
También se registró un operativo similar en Fuenlabrada, donde el presidente grabó otro vídeo para redes sociales sin figurar en la agenda oficial.
Debate sobre la seguridad del presidente
El tamaño del dispositivo ha reabierto el debate sobre la proporcionalidad de la seguridad presidencial en actos no institucionales. Estas visitas implican:
- Limitaciones al acceso público
- Cortes de tráfico
- Amplio despliegue policial
- Uso de vehículos oficiales
El museo visitado por el presidente cuenta con más de 1 600 metros cuadrados dedicados a la historia del videojuego, con máquinas arcade, consolas clásicas y experiencias inmersivas.
La escena vuelve a plantear una cuestión política recurrente: ¿seguridad necesaria para un jefe del Ejecutivo o escenificación excesiva para un acto de redes sociales?



