martes, abril 21, 2026
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Radev gana en Bulgaria: choque con Bruselas y el euro

Radev gana en Bulgaria: choque con Bruselas y el euro

El ex presidente prorruso roza el poder con el 44,59%

A punto de cumplirse tres meses desde que Rumen Radev dimitiera como presidente de Bulgaria (cargo que ocupó entre 2017 y 2026), el exgeneral euroescéptico se encamina a sustituir a Boiko Borísov como primer ministro del país más pobre de la Unión Europea. En las elecciones legislativas de este domingo, su bloque ha cumplido el pronóstico: con 44,59% de los votos, con el 41% escrutado, será el próximo jefe de Gobierno.

La campaña de Radev ha estado rodeada de polémica por su oposición al euro (que entró en circulación en Bulgaria en enero), su rechazo al envío de ayuda militar a Ucrania y su crítica a las sanciones de Bruselas contra Rusia. También ha exhibido cercanía política con el primer ministro húngaro Viktor Orbán, al que admira y con quien comparte una visión ultraconservadora de la sociedad.

De presidente a candidato: un partido ‘antimafia’ contra las élites

Tras abandonar la Jefatura del Estado un año antes de completar su segundo y último mandato, Radev fundó Bulgaria Progresista para concurrir a las elecciones con una promesa: ‘escuchar a los ciudadanos’ en plena crisis política. Bulgaria encadena sus octavas elecciones legislativas desde 2021, en un clima de protestas contra la corrupción que el propio Radev apoyó y que terminaron en diciembre con la caída del Ejecutivo.

Con un mensaje nacionalista centrado en la regeneración del Estado, la seguridad nacional y la rendición de cuentas, Radev ha capitalizado el hartazgo. Llegó a afirmar que, si el Gobierno hubiese defendido los intereses nacionales y combatido la corrupción, no habría tenido que crear su propio partido y que ya existe un ‘partido de consenso antimafia’.

Su pulso con el ex primer ministro Boiko Borísov, figura dominante del centroderecha GERB durante años, le permitió presentarse como alternativa ‘limpia’ frente a un sistema señalado por la ciudadanía por clientelismo e impunidad. En ese terreno, Radev ha buscado colocarse como un perfil ‘equilibrado’ pese a sus posiciones más conflictivas con el eje Bruselas-OTAN.

Orbán, Putin y el dilema: soberanía nacional o disciplina europea

Radev defiende una política exterior ‘pragmática y de mutuo respeto’ con Moscú. Propone mejorar relaciones con Rusia, terminar con las sanciones y reabrir el flujo de petróleo y gas ruso hacia Europa. En paralelo, ha criticado políticas comunitarias como el Pacto Verde, una bandera de Bruselas que en países con menor renta se percibe como un paquete de costes impuesto desde arriba.

La tensión es evidente: mientras se alinea con el discurso de Orbán frente a la agenda de la UE, Radev sostiene que Bulgaria mantendrá su rumbo europeo y su pertenencia a la OTAN. Traducido: promete obediencia estratégica, pero exige margen político. Y esa combinación —si llega al Gobierno con fuerza real— apunta a un choque directo con el guion oficial de Bruselas sobre Rusia, energía y disciplina fiscal.

Gobernabilidad en el aire y pactos para evitar otras elecciones

Queda por ver si Bulgaria Progresista logra mayoría para gobernar en solitario y cerrar la etapa que terminó en diciembre con el Ejecutivo de coalición del conservador Rosen Zhelyazkov. Si necesita socios, el propio Radev ha señalado un posible acuerdo con Continuemos el Cambio–Bulgaria Democrática (PP-DB), alegando que el objetivo es evitar nuevos comicios: ‘Es desastroso para Bulgaria. Supone ir de crisis en crisis’, ha dicho tras el cierre de las urnas.

Perfil del líder: élite militar, carrera en EE. UU. y cruzada contra el euro

Radev fue comandante en jefe de las Fuerzas Aéreas y comenzó su carrera militar en 1987, aún bajo el régimen comunista. Se graduó con honores en Bulgaria y más tarde en Estados Unidos, donde fue el mejor estudiante extranjero en el Air Command and Staff College, reforzando su imagen de profesional solvente antes de saltar a la política.

Fue elegido presidente en 2016 como candidato independiente con respaldo del Partido Socialista y revalidó en 2021. En 2025, impulsó sin éxito un referéndum sobre la adopción del euro en 2026, alegando que una decisión así exige consenso social, especialmente en un país donde un tercio de la población vive en riesgo de pobreza. Su discurso mezcla euroescepticismo con una crítica dura a las élites, señalando a figuras como Borísov y al empresario Delyan Peevski, sancionado por EE. UU. y el Reino Unido por corrupción, a quienes acusa de deformar la vida política búlgara.

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