Michael: el biopic ‘limpio’ de Jackson que evita el escándalo
Hollywood repite la formula: negocio, familia y guion filtrado
El estreno mas esperado de la semana es Michael, la nueva película biográfica sobre el icónico artista Michael Jackson. El problema no es el genero: es el patrón. Hollywood suele convertir los biopics en operativos de imagen, con un relato que engrandece al protagonista mientras omite o suaviza su lado mas controvertido. Y en este caso, según el planteamiento de la producción, el blanqueamiento vuelve a marcar el ritmo.
El motor principal del proyecto no es el interés cultural, sino el éxito financiero. El productor es el mismo que impulso Bohemian Rhapsody, la película sobre Freddie Mercury que recaudo 910 millones de dólares en todo el mundo. Tras ese precedente, la industria ha visto en el «Rey del Pop» un filón comercial con potencial de fenómeno de masas.

Antoine Fuqua dirige, pero la familia condiciona el relato
Para dirigir Michael se eligió a Antoine Fuqua, cineasta descrito como técnicamente solvente y admirador del cantante. El mensaje es claro: una superproducción pensada para gustar a todos, pulida y con vocación de taquilla, siguiendo la estela de sus predecesoras.
La pieza clave, sin embargo, no esta en la cámara sino en los despachos: la película cuenta con la autorización de la familia Jackson. Ese permiso facilita derechos y material original, pero impone un coste narrativo evidente. El guion ha sido retocado para evitar conflictos con los herederos, lo que deriva en un enfoque complaciente.
Lo complicado se menciona, pero no se afronta
Aunque se alude de pasada a algunos de los momentos mas delicados del artista, el guion opta por presentarlos de forma «sutil» e «imaginativa». En la practica, esto se traduce en evitar profundizar en la crudeza de los juicios y acusaciones que marcaron la ultima etapa de su carrera, priorizando una imagen mas limpia.
El resultado encaja con una tendencia que irrita a parte del publico: cuando una obra depende del beneplácito de herederos y grandes intereses, la pregunta no es si se cuenta la historia, sino quien decide que parte de la historia se puede contar. En tiempos de revisionismo cultural y relatos a medida, este tipo de biopics terminan funcionando mas como producto de consumo que como retrato sin filtros.
La pieza original remite a un video con mas detalles sin spoilers, en inglés y procedente de otro medio.



