
IPC baja al 2,4%: alivio por energía, subyacente resiste
El Gobierno celebra el dato, pero la inflación de fondo no cede
La inflación arranca 2026 con una moderación: el IPC de enero se sitúa en el 2,4% interanual, según el dato adelantado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Son cinco décimas menos que en diciembre, el mayor descenso desde marzo del año pasado, impulsado por la caída del precio de la energía.
Sin embargo, la inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni energía) se mantiene en el 2,6%, sin cambios por tercer mes consecutivo. Traducido: baja lo más volátil, pero lo que afecta al día a día sigue sin aflojar.
El 2% del BCE sigue lejos y la ‘buena noticia’ es parcial
El IPC cerró 2025 en el 2,9%, la misma cifra con la que arrancó ese año, tras tocar un mínimo del 2% en mayo. Ese 2% es el objetivo del Banco Central Europeo para la zona euro, pero la realidad de España sigue por encima, con una subyacente que no retrocede.
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha hablado de ‘dos muy buenas noticias económicas’ al sumar a la inflación el crecimiento del 0,8% de la economía en el último trimestre de 2025. El mensaje político es claro: vender normalidad. El problema es que el dato que más revela si la presión de precios se está enquistando —la subyacente— no acompaña la narrativa triunfalista.
Lectura política: energía a la baja, pero el coste de vida sigue
Que el IPC general baje por la energía deja una advertencia incómoda: depende de un componente especialmente sensible a mercados y decisiones externas. Mientras tanto, el hecho de que la subyacente siga en 2,6% sugiere que la inflación se ha instalado en capas más persistentes de la economía, justo donde las familias notan más el golpe en el bolsillo.
En resumen: el titular es positivo, pero la foto completa es menos celebrable. El descenso existe, sí, pero la inflación ‘real’ que no depende de vaivenes energéticos sigue sin dar tregua.



