
Barrancos desbordados, presas al límite y carreteras cortadas
Gran Canaria ha declarado el nivel 2 de emergencia por el impacto de la borrasca Therese y ha solicitado la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME). La isla no registra daños personales por ahora, pero sí una situación de alta tensión operativa: barrancos desbordados, 19 presas al límite y 12 carreteras cortadas por hundimientos, crecidas o desprendimientos.
El presidente del Cabildo, Antonio Morales, anunció la activación del nivel 2 para poder contar con el personal y la maquinaria pesada de la UME, un recurso que solo se despliega cuando la emergencia escala a ese grado y la comunidad autónoma asume la coordinación.
Las presas ya alivian agua y el riesgo es súbito
Según el Cabildo, los embalses ya no pueden retener más caudal y están aliviando agua hacia los barrancos, la mayoría secos el resto del año. En este contexto, la institución insular lleva días advirtiendo de que la crecida puede ser repentina y muy peligrosa si se transitan o invaden los cauces. El lunes lanzó un aviso en redes: ‘Hay personas que se están tomando a broma la borrasca y puede haber víctimas mortales. El agua puede bajar de golpe desde zonas altas y provocar crecidas repentinas’.
Entre los puntos más sensibles figura el embalse de Las Niñas, el segundo mayor de la isla, con 5,18 millones de m3 de capacidad, que está a punto de rebosar.
Confinamientos y núcleos incomunicados
Durante la noche comenzó a rebosar la presa de Fataga, ya llena con 327 894 m3, cuando en enero estaba al 4 %. Por el riesgo de una posible crecida aguas abajo, el Cabildo confinó en sus casas a los vecinos de Arteara, un caserío de 38 habitantes.
También se confinó el pueblo de Fataga por riesgo de desprendimientos en la carretera GC-60. Además, permanecen incomunicados desde hace días La Culata (por hundimiento de la vía de acceso), El Hornillo (por el rebose de la presa de Los Pérez) y pequeños núcleos del barranco de Arguineguín.
La polémica de fondo: burocracia y coordinación en emergencias
La activación del nivel 2 vuelve a poner sobre la mesa un debate incómodo: en España, el acceso a medios críticos como la UME está condicionado por escalones administrativos y por quién asume la coordinación. En una emergencia donde el agua no espera, la pregunta es política y operativa: ¿se está reaccionando con la velocidad necesaria o el sistema obliga a ‘subir de nivel’ para desbloquear recursos?
Este episodio es ya el sexto día de impacto de Therese en Canarias. Primero dejó vientos de 100 a 120 km/h y olas de hasta cinco metros; desde el fin de semana descarga cantidades de agua calificadas como históricas. En Gran Canaria hay varios puntos con más de 300 m3 de agua recogidos.
El Cabildo informó además de que, desde el comienzo del episodio hasta el lunes, habían entrado 14 millones de litros de agua en las presas insulares, que a 31 de enero apenas almacenaban dos millones (un 8 % de su capacidad, según el último dato publicado).



