El sueño del recién nacido: un proceso activo de desarrollo

Con motivo del Día Mundial del Sueño celebrado el 13 de marzo de 2026, especialistas en neonatología han vuelto a insistir en un mensaje que muchos padres aún subestiman: el sueño de los recién nacidos no es simplemente descanso, sino un proceso biológico fundamental para su desarrollo.
La Sociedad Italiana de Neonatología (SIN) ha recordado que durante los primeros meses de vida los bebés pasan entre el 70 % y el 80 % del día dormidos, una proporción que refleja la enorme importancia que tiene el sueño en esta etapa crítica del crecimiento.
Según explicó Massimo Agosti, presidente de la SIN, “el sueño es una necesidad biológica fundamental para el recién nacido, pero con frecuencia es subestimada o interrumpida”.
Durante estas horas de descanso ocurren procesos decisivos para la salud del bebé:
- Consolidación de conexiones neuronales
- Regulación del metabolismo
- Estimulación del crecimiento
- Adaptación del organismo al estrés
En otras palabras, mientras el bebé duerme, su cerebro literalmente se está construyendo.
Dormir seguro también salva vidas
Más allá del desarrollo cerebral, los neonatólogos advierten de un factor crucial: el sueño seguro puede reducir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
La especialista Luana Nosetti, responsable del Centro de Trastornos Respiratorios del Sueño de la Clínica Pediátrica de la Universidad de Insubria, señala que las campañas de prevención han logrado reducir este problema en Italia a unos 0,5 casos por cada mil nacidos vivos.
Sin embargo, advierte que el síndrome de muerte súbita sigue siendo la principal causa de mortalidad en el primer año de vida.
Esto demuestra que la prevención y la información siguen siendo claves para los padres.
El sueño protegido comienza en el hospital
Los expertos subrayan que la protección del sueño infantil empieza incluso antes de que el bebé llegue a casa.
En las unidades de cuidados intensivos neonatales, especialmente en el caso de bebés prematuros o con problemas de salud, factores como:
- ruidos constantes
- luces intensas
- intervenciones médicas frecuentes
pueden alterar los ciclos naturales de descanso y afectar al desarrollo neurológico.
Por ello, cada vez más hospitales están adoptando protocolos de “cuidado del sueño neonatal”, con ambientes más silenciosos y control de la iluminación.
Qué pueden hacer los padres para favorecer un sueño seguro
Una vez en casa, los especialistas recomiendan varias prácticas sencillas que favorecen un descanso fisiológico y seguro para el bebé.
Entre ellas destacan:
- Reconocer las señales de sueño del recién nacido
- Mantener rutinas simples y repetitivas
- Crear un ambiente tranquilo con estímulos moderados
- Favorecer la cercanía y la regulación emocional con el cuidador
Estas prácticas ayudan a regular los ritmos biológicos del bebé y fortalecer el vínculo con los padres, factores clave para su bienestar.
Un hábito que influye en toda la vida
Los neonatólogos coinciden en que el sueño durante los primeros meses de vida tiene efectos que pueden prolongarse durante años, influyendo en el desarrollo cognitivo, emocional y físico del niño.
En una sociedad cada vez más acelerada, donde los ritmos de vida también afectan a las rutinas familiares, los especialistas insisten en un mensaje claro: proteger el sueño de los bebés es una inversión directa en su salud futura.
Porque para un recién nacido dormir bien no es un lujo: es literalmente parte de su crecimiento.



