LaGuardia: 2 muertos al chocar un avión con bomberos
Un fallo en pista deja dos fallecidos y más de 500 vuelos cancelados
Al menos 2 personas han muerto tras el choque de un avión con un camión de bomberos en el aeropuerto de La Guardia, en Nueva York. Según medios estadounidenses, los fallecidos serían los dos pilotos del avión de Air Canada. El vuelo salió de Montreal con 72 pasajeros y 4 tripulantes y, a las 23.40, tras aterrizar, colisionó con un vehículo de la Autoridad Portuaria de Rescate Aéreo y Bomberos que acudía a otra emergencia.
La aerolínea identificó el aparato como el vuelo AC8646 de Air Canada Express, un CRJ-900 operado por Jazz Aviation, que cubría la ruta entre Montreal y Nueva York.
La directora ejecutiva de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, Kathryn García, informó de que 32 de los 41 heridos ya han sido dados de alta. 9 permanecen ingresados con heridas graves. Entre los heridos hay pasajeros, miembros de la tripulación y los 2 trabajadores que iban en el camión de bomberos, ambos ingresados, aunque no se teme por su vida.

La Guardia, cerrado: caos aéreo y preguntas incómodas
El aeropuerto permanece cerrado, con reapertura prevista hasta las 14.00 hora local. El cierre está provocando retrasos, sobre todo en vuelos internos, y se han cancelado más de 500 operaciones. La Guardia es clave para conexiones de la costa este y el centro del país, además de enlaces cercanos con ciudades como Toronto y Montreal.
Minutos antes del accidente, un avión de United Airlines había declarado una emergencia por un olor a bordo. Los controladores avisaron a la tripulación de que los bomberos estaban llegando y, en una segunda comunicación, dieron vía libre al camión para cruzar la pista 4, donde ocurrió el choque. Según Flightradar24, el impacto se produjo a 39 km/h.
Análisis crítico
El episodio vuelve a poner bajo el foco la gestión operativa de los grandes aeropuertos estadounidenses: cuando el tráfico es intenso y las emergencias se solapan, el margen de error se reduce a cero. Y en ese punto, la pregunta política es inevitable: ¿quién asume responsabilidades cuando una autorización en torre acaba en tragedia?
Mientras la burocracia suele refugiarse en comunicados y comisiones, el coste real lo pagan los ciudadanos: muertos, heridos y miles de pasajeros atrapados por cancelaciones masivas. La investigación deberá aclarar qué falló en la coordinación entre controladores y servicios de emergencia, y si los protocolos están pensados para proteger vidas o para protegerse entre administraciones.



