Pekín exige alto el fuego mientras asegura su petróleo

China ha vuelto a pedir el fin inmediato de las operaciones militares en Oriente Medio y un alto el fuego tras la escalada entre Israel, Estados Unidos e Irán. El mensaje oficial es ‘paz cuanto antes’, pero el trasfondo es evidente: la segunda economía del mundo necesita estabilidad para blindar sus intereses comerciales y, sobre todo, su seguridad energética.
El portavoz de Exteriores, Guo Jiakun, ha instado a ‘todas las partes a cesar de inmediato las operaciones militares’ y a evitar una escalada que golpee todavía más a la economía mundial.
Derecho internacional: China acusa a EE. UU. e Israel
Pekín lleva reclamando un alto el fuego desde poco después de que Israel y Estados Unidos iniciaran la guerra contra Irán, que China condena por vulnerar el derecho internacional. Según el marco expuesto, el uso de la fuerza solo es admisible si lo autoriza el Consejo de Seguridad de la ONU o si se actúa en defensa propia.
El académico Kong Qingjiang, decano de la Universidad de Ciencias Políticas y Derecho de China, sostiene que ‘no hay lugar para la ambigüedad’ y que la acción de Estados Unidos e Israel no encaja en ninguno de esos supuestos.
Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, el Gobierno chino apoyó este miércoles una resolución de alto el fuego que no prosperó. ‘Esta guerra no debería haber ocurrido y no beneficia a nadie’, dijo su representante ante la ONU.
Ormuz y el petróleo: el punto ciego que explica a Pekín
El conflicto perjudica a China por dos vías: la amenaza sobre las rutas marítimas que sostienen su comercio y el riesgo para su abastecimiento energético. Aunque dispone de reservas para meses, por el estrecho de Ormuz llega casi la mitad del crudo y el 30% del gas natural licuado que importa.
El cierre de ese paso estratégico está reduciendo el suministro mundial de combustibles fósiles y presiona los precios de la energía. Sin embargo, según CNBC, Irán ha seguido exportando grandes cantidades de petróleo a través de Ormuz con un destino principal: China.
El cofundador de la plataforma de seguimiento marítimo TankerTrackers, Samir Madani, declaró a ese medio que desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, los buques iraníes han transportado al menos 11,7 millones de barriles hacia territorio chino.
Análisis crítico: paz, sí… pero con calculadora
La llamada china a la paz se presenta como una defensa del orden internacional, pero también como un movimiento de manual para evitar que una guerra dispare costes y asfixie su economía. Mientras Occidente debate legitimidades y líneas rojas, Pekín juega otra partida: mantener abiertas las rutas y garantizar que el petróleo siga fluyendo. El resultado es un discurso moralizante que, en la práctica, se alinea con su prioridad número uno: estabilidad para comerciar y energía para crecer.



