
El sistema del Ministerio de Exteriores que permite localizar a españoles en el extranjero falló justo cuando EE. UU. atacaba Irán. Consulados denuncian que la caída duró varios días y dejó a miles de ciudadanos en un auténtico limbo administrativo.
El sistema de registro de viajeros cayó en pleno ataque a Irán
El sistema digital del Ministerio de Asuntos Exteriores de España utilizado para registrar a los españoles que viajan al extranjero colapsó en pleno ataque de Estados Unidos contra Irán, justo cuando más necesario era para localizar a ciudadanos en la zona de conflicto.
Esta plataforma permite almacenar datos clave de los viajeros —nombre, número de pasaporte, país de destino, teléfono y correo electrónico— para que las autoridades puedan localizarlos rápidamente en caso de crisis internacional.
Sin embargo, el sistema dejó de funcionar durante el momento más crítico del conflicto en Irán, lo que generó graves dificultades para saber cuántos españoles se encontraban en la región.
Consulados denuncian varios días sin sistema operativo
Mientras el Gobierno sostiene que la incidencia fue breve, fuentes consulares ofrecen una versión mucho más preocupante.
Según estas fuentes, el sistema habría dejado de funcionar el sábado tras el inicio del ataque estadounidense y no se habría recuperado completamente hasta el miércoles 4 de marzo.
Durante ese tiempo, los consulados se vieron obligados a gestionar manualmente la información de los viajeros.
“Si el registro no funciona, es imposible saber cuántos turistas tienes en el país”, explican fuentes diplomáticas.
Ante la falta de acceso a la base de datos, los funcionarios tuvieron que introducir datos manualmente a partir de correos electrónicos enviados por ciudadanos españoles que solicitaban ayuda.
Españoles atrapados en la región denuncian falta de información
El fallo tecnológico coincidió con los momentos más tensos del conflicto, cuando miles de ciudadanos españoles se encontraban en países de Oriente Próximo afectados por la escalada militar.
Muchos viajeros denunciaron la falta de comunicación clara por parte de las autoridades españolas.
Una joven que regresó a España relató a su llegada al Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas que la información que recibían desde la embajada era confusa y contradictoria.
“Nos decían una cosa y diez minutos después otra distinta. A veces ni respondían”, explicó.
Durante las semanas posteriores al inicio del conflicto, alrededor de 600 españoles fueron evacuados mediante tres vuelos del Ejército del Aire y del Espacio.
Exteriores habla de una caída puntual
Desde el Ministerio de Exteriores, dirigido por José Manuel Albares, se reconoce que el sistema sufrió una incidencia, pero niegan que fuera prolongada.
Según la versión oficial, el registro solo estuvo caído durante unas horas el domingo 29, debido a un exceso de uso provocado por el aumento de solicitudes.
El Ministerio asegura que el servidor se reinició pocas horas después y el servicio volvió a estar operativo.
Acusaciones de improvisación y falta de previsión
Sin embargo, desde distintos consulados se cuestiona la explicación del Gobierno.
Fuentes diplomáticas sostienen que el sistema no estaba preparado para gestionar una situación de crisis con miles de usuarios simultáneos, lo que habría provocado su colapso.
“El sistema ha caído por falta de capacidad. Pero precisamente debería estar diseñado para soportar ese volumen de solicitudes”, denuncian.
Este incidente se suma a otro fallo reciente en los sistemas del Ministerio, cuando el servicio que permite emitir pasaportes para españoles residentes en el extranjero permaneció bloqueado durante más de un mes.
Según fuentes consulares, aquel problema dejó a unos 23 000 ciudadanos en todo el mundo en un limbo legal, incapaces de renovar su documentación.
Un sistema clave que falló en el peor momento
El registro de viajeros es una herramienta fundamental para la gestión de crisis internacionales, ya que permite a las autoridades saber cuántos ciudadanos se encuentran en un país afectado por conflictos, catástrofes o emergencias.
Su colapso durante una guerra activa ha reabierto el debate sobre la preparación tecnológica y logística del Estado para proteger a sus ciudadanos en el exterior.
Además, diplomáticos recuerdan otro problema estructural: España sigue sin contar con consulado en Dubái, a pesar de que allí reside **el 80 % de los cerca de 15 000 españoles que viven en los Emiratos Árabes Unidos y de que la ciudad es uno de los principales centros de tránsito entre Europa y Asia.
La pregunta que queda en el aire es inevitable:
¿cómo puede fallar el principal sistema de localización de españoles justo cuando estalla una crisis internacional de gran escala?



