Como parte del acuerdo, el Departamento del Interior de EE.UU. reembolsará a TotalEnergies aproximadamente 1 000 millones de dólares, corresponden a los contratos de arreglo contratados bajo la administración de Joe Biden en 2022.

Los contratos de trabajo en Bahía de Nueva York y Bahía Larga de Carolina quedarán rescindidos. El secretario del Interior, Doug Burgum, defendió la decisión señorando que la energía electrónica marina es costosa, poco confiable y dependiente de subsidios públicos, calificandola de carga para los contribuyentes estadunidenses.
Esta decisión se alinea con la estrategia del gobierno de incrementar la producción nacional de combustibles fósiles, un giro que ha generado críticas de la industria de energías limpias. Sam Salustro, vicepresidente senior de Red Oceánica, denuncia que el recuerdo a Total representa un uso político de fondos públicos para bloquear proyectos de energía renovables mientras los precios de la electricidad siguen disparados.
Inversión millonaria en combustibles fósiles
De los casi 1 000 millones de dólares, 928 millones se destinarán en 2026 al desarrollo de cuatro trenes de la planta de GNL Río Grande en Texas, como a la expansión de producción de petróleo y gas de esquisto en el Golfo de México y áreas terrestres estratégicas.
Este giro estratégico confirma que TotalEnergies prioriza la rentabilidad y la seguridad energética frente a políticas de “energía verde” poco efectivas en Estados Unidos.
Este cambio marca un precedente en la industria: empresas globales como TotalEnergiespreferen combustibles fósiles fiables antes que depender de proyectos renovables costos y subvencionados.



