El acuerdo entre gigantes industriales revela una estrategia clave: convertir los residuos eléctricos en una fuente estratégica de riqueza y soberanía económica.

Japón aceleró su apuesta por el reciclaje tecnológico
La multinacional japonesa Corporación Itochu ha anunciado la creación de una empresa junta en Japón junto a la estadounidense Recicladores Electrónicos Internacionales (ERI), con el objetivo de Reciclar productos electrónicos y recuperar materiales valiosos.
Ademas, Itochu plana adquirir una participación en ERI, aunque no ha revelado los detalles financieros, lo que deja interrogantes sobre el alcance real de la operación.
Este movimiento no es casual: se produce en un contexto de creaciones tensiones geopolíticas que están obligando a un país como Japón a reducir su dependencia de recursos extranjeros.
“Minas urbanas”: el nuevo oro del siglo XXI
Uno de los conceptos clave de esta iniciativa es el de las llamadas “minas urbanas”, es decidir, la recuperación de metales preciosos y minerales a partir de dispositivos electrónicos desechados.
Según datos proporcionados por la propiedad compañía, Japón podría albergar hasta 6 800 toneladas de oro en residuos eléctricos, una cifra que evidencia el enorme potencial económico de esta industria.
Sin embargo, la realidad actual es menos optimista:
- Solo el 20 % de los dispositivos electrónicos se reciclan en Japón
- Existe, por tanto, un amplio margen de crecimiento en el sector
El directo Koichiro Nishimura, de la unidad Belong de Itochu, ha subrayado que “recuperar estas minas urbanas es crucial para reducir el impacto ambiental y reforzar la sostenibilidad”.
Un mercado en plena expansión global
El reciclaje de equipos tecnológicos no solo es una calificación medioambiental, sino también un negocio multimillonario en expansión:
- El mercado global de gestión de actividades de TI alcanzará los 26 600 millones de dólares en 2029, frente a los 18.400 millones en 2024
- En Japón, se espera que el sector duplique su tamaño, pasando de 1 070 millones en 2024 a 2 140 millones en 2033
La participación de ERI resultado clave, ya que la empresa estatal cuenta con uno de los sistemas más avanzados en:
- Borrado seguro de datos
- Destrucción de equipos
- Reventa y reciclaje logístico
- Cumplimiento normativo internacional
Soberanía industrial frente a la dependencia exterior
Este acuerdo pone sobre la mesa una cuestión incómoda para Europa —y especialmente para España—: la falta de una estrategia sólida para aprovechar sus propios residuos tecnológicos.
Mientras Japón apuesta por convertir su base electrónica en riqueza estratégica y autonomía industrial, en muchos padres occidentales el reciclaje siga siendo ineficiente, fragmentado y altamente dependiente de terceros.
La iniciativa de Itochu y ERI refleja una tendencia clara:
👉 los residuos ya no son un problema, sino un activo geopolítico
Implicaciones: economía, ecología y poder
La alianza entre ambas empresas no responde solo a criterios económicos o medios ambientales, sino también a una lógica de seguridad nacional y control de recursos.
En un mundo donde los metales críticos hijo esenciales para tecnologías como:
- baterías
- semiconductores
- Energías renovables
el control de estos materiales puede definir el equilibrio de poder global.



