El presidente del Gobierno exhibe triunfalismo en Ponferrada junto al candidato socialista de Castilla y León, pese a los escándalos que salpican a su Ejecutivo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a arrojarse al centro de la precampaña autonómica con un mitin en Ponferrada, donde ha acompañado al candidato del PSOE en Castilla y León, Carlos Martínez, y se ha mostrado más triunfalista que nunca. Sánchez proclamó que “España va como nunca”, intentando desligarse de la sucesión de escándalos que afectan a su Ejecutivo, incluido el último capítulo relacionado con el exDAO de la Policía Nacional, hombre de confianza del ministro Fernando Grande-Marlaska.
Lejos de mostrarse a la defensiva, el líder socialista aseguró que su proyecto político no solo tiene recorrido hasta las elecciones de 2027, sino “hasta 2027 y más allá”, una frase que pronunció entre aplausos de la militancia:
“Cuando me dicen si merece la pena: sí, merece la pena hasta 2027 y más allá”.
Triunfalismo económico y ataque directo a la oposición
Sánchez se apoyó en los datos macroeconómicos para defender su gestión y acusar al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de dibujar un país inexistente:
“El otro día Feijóo dijo aquí que España se cae en pedazos. Llevan siete años diciendo que se hunde. Pero la verdad de los datos demuestra que España va como nunca y que la oposición miente como siempre”.
Aprovechó también para presumir de la reciente subida del Salario Mínimo Interprofesional, exigiendo a la patronal que haga su parte:
“Pedimos a los empresarios que suban los sueldos medios para que los trabajadores ganen poder adquisitivo real”.
El presidente recordó que ya trasladó ese mensaje durante su reciente encuentro con los sindicatos, en el que presionó directamente a la CEOE para aceptar un incremento salarial generalizado.
España como excepción a la “ola ultraderechista”
En un momento especialmente sensible para el PSOE, con las encuestas en Castilla y León dando alas a Vox, Sánchez aseguró que la extrema derecha “crece en todo el mundo”, pero presumió de que España es la excepción:
“Lo singular es que frente a esa ola ultraderechista hay un Gobierno de coalición progresista capaz de pararles los pies”.
Una afirmación que busca reforzar el mensaje de que el Ejecutivo es un dique frente al avance de partidos como Vox, especialmente en unas autonómicas donde los socialistas llegan debilitados tras una serie de fracasos electorales y tensiones internas.



