Corrupción global al alza: democracias y España retroceden
Transparencia Internacional alerta: caída histórica del promedio mundial
La lucha contra la corrupción se está debilitando de forma sostenida, según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 de Transparencia Internacional publicado este martes. El informe, que evalúa 182 países y territorios, refleja un empeoramiento general y advierte de una tendencia preocupante incluso en democracias consolidadas de Europa y Norteamérica.
El dato más llamativo: el promedio global cae por primera vez en más de una década hasta 42/100. En este índice, 0 equivale a máxima corrupción percibida y 100 a la mejor puntuación posible. En paralelo, 122 países quedan por debajo de 50, una frontera que ya se interpreta como zona de riesgo institucional.

España cae por quinto año y queda en el puesto 49
España baja 1 punto respecto al año anterior, de 56 a 55, y cae al puesto 49 del ránking mundial. Es el quinto descenso consecutivo. El golpe político es evidente: vuelve a quedar por detrás de países como Ruanda (58) o Arabia Saudí (57), regímenes autoritarios que, en términos de percepción, aparecen ahora como más eficaces que España en el control de la corrupción.
Dentro de la UE, España cae del puesto 16 al 17 (de 27). Es superada por Portugal (56) y Eslovenia (58), aunque se mantiene por encima de Italia y Polonia (53) y Grecia (50).
El informe apunta a la UE y a EE. UU.: erosión de controles y liderazgo
Transparencia Internacional describe en la mayoría de Estados de la Unión Europea un descenso general que atribuye al estancamiento en la aplicación de estándares anticorrupción y a una erosión de la rendición de cuentas. En la parte alta se mantienen Dinamarca (89), Finlandia (88) y Singapur (84). En la baja de la UE destacan Hungría (40), Bulgaria (40) y Rumanía (45).
El informe también pone el foco en el deterioro del papel de Estados Unidos, que registra su puntuación más baja hasta la fecha con 64. Según el estudio, bajo el mandato de Donald Trump se observa un ‘debilitamiento sin precedentes’ en la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, además de recortes en la financiación de sociedad civil en el exterior, en especial en USAID, con impacto sobre programas anticorrupción en múltiples países.
Los extremos del ránking: líderes nórdicos y colapso en Estados fallidos
En el fondo de la tabla, Transparencia Internacional sitúa a Sudán del Sur (9), Somalia (9) y Venezuela (10), países que la ONG vincula a sociedades civiles reprimidas y altos niveles de inestabilidad. El contraste refuerza una conclusión incómoda: donde no hay controles, la corrupción se vuelve un sistema de poder.
Quién mejora, quién se hunde y qué le falta a España
Desde 2012, 31 Estados habrían mejorado de forma significativa, encabezados por Estonia (76), Corea del Sur (63) y Seychelles (68)</strong), mejoras asociadas a digitalización, profesionalización de la administración y reformas sostenidas. En sentido contrario, 50 países habrían caído de forma notable, con casos como Turquía (31), Hungría (40) y Nicaragua (14).
En España, la presidenta de Transparencia Internacional España, Silvina Bacigalupo, sostiene que el resultado no es inesperado y vuelve a señalar la falta de cambios estructurales. Reclama una Estrategia Nacional Anticorrupción y más coordinación institucional, y advierte de que reformas aprobadas no tendrían recursos suficientes para implementarse, especialmente en un contexto de ausencia de Presupuestos Generales del Estado.
Lectura política: cuando la corrupción se usa como arma, gana el sistema
El informe subraya un factor que en democracias europeas empieza a ser explosivo: la polarización en torno a la corrupción. Si la corrupción se convierte en un simple recurso de propaganda y no en una política de Estado, el resultado es predecible: instituciones más débiles, menos controles y más desafección ciudadana. La paradoja que deja el IPC 2025 es difícil de digerir para cualquier democracia: mientras algunos regímenes autoritarios aparecen mejor posicionados, países como España encadenan descensos sin un plan anticorrupción integral que revierta la tendencia.



