La Guardia Civil investiga adjudicaciones por 83 millones de euros que evidencian la existencia de varias redes clientelares socialistas. Las valoraciones técnicas manipuladas y las «ganaderías» del PSOE destapan un nuevo escándalo de presunta financiación ilegal.
Sospechas crecientes: valoraciones técnicas escandalosas en favor de empresas vinculadas al PSOE
La Unidad Central Operativa (UCO) ha detectado anomalías alarmantes en adjudicaciones de obras públicas gestionadas por Adif, con ampliaciones presupuestarias que ya alcanzan los 68 millones de euros. Lo más grave: dos empresas recibieron valoraciones técnicas abultadas, muy por encima del resto de competidores, incluidas grandes firmas con trayectoria consolidada.
Según el informe de la UCO, estas valoraciones desproporcionadas, que se prestan a la manipulación subjetiva, podrían obedecer a los intereses de múltiples tramas del PSOE, que presuntamente colocaban a sus empresas afines en cabeza. El escándalo encaja con las revelaciones de Víctor de Aldama, quien afirmó que Santos Cerdán le pagó 15 000 euros tras no lograr adjudicarle una obra a su patrocinada.
«Ganaderías» socialistas: cada cacique con su empresa
Las escuchas desvelan un entramado donde se habla abiertamente de distintas «ganaderías», el lenguaje en clave para referirse al PSOE y sus diferentes clanes internos. Se trata de empresas apadrinadas por distintos nombres de peso: Koldo García Izaguirre, José Blanco, José Luis Ábalos y el propio Cerdán.
En las adjudicaciones para la integración del ferrocarril en Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), una obra de 83,2 millones con una ampliación posterior de 12,4 millones, las dos empresas favoritas recibieron puntuaciones técnicas casi perfectas: Acciona, con 39,24 puntos sobre 40, y otra empresa con 39,21. A partir de ahí, la caída fue brutal: la tercera obtuvo solo 36,05 puntos.
Mordidas, pagos en B y «impuestos» al servicio del PSOE
El caso trasciende el amaño de adjudicaciones: podría tratarse de una financiación ilegal sistemática. Según la UCO, empresas de la trama pagaban directamente a Koldo, quien canalizaba los fondos al PSOE. Se mencionan también prácticas como la de Santos Cerdán, quien buscó trabajar para Indra con la intención de donar el 80 % de su salario al partido.
En una de las conversaciones intervenidas, José Ruz pidió hablar con «el navarro» (Santos Cerdán) porque algunas empresas se estaban quedando fuera pese a haber «pagado por adelantado». Es decir, algunas pagaban siguiendo el canal del partido y otras lo hacían «a espaldas del PSOE» a través de contactos individuales.
Un sistema corrupto y dividido: cada facción del PSOE con su botín
La división interna del PSOE ha derivado en una lucha por el control del botín de las adjudicaciones. Koldo y Ábalos habrían recibido pagos por ayudar a determinadas empresas, lo que motivó su cese en 2021. Ruz, uno de los beneficiarios, llegó a advertir que apartarlos del «baile» no era conveniente para la «ganadería».
Según la investigación, incluso se habría anunciado públicamente en el sector de la construcción qué empresas estaban vetadas por la dirección socialista. La corrupción, lejos de ser un caso aislado, parecería estar institucionalizada y compartimentada por zonas de influencia.
Una trama en expansión con implicaciones explosivas
Todo indica que la investigación está lejos de terminar. El uso de valoraciones técnicas manipulables, las referencias a pagos, la división en clanes internos y la conexión directa con figuras clave del PSOE, como Pedro Sánchez, Cerdán, Blanco o Ábalos, dibujan el mapa de un sistema clientelar institucionalizado.
¿Estamos ante un caso de independencia judicial o ante una red de impunidad institucionalizada que pone en jaque la democracia española?



