miércoles, enero 14, 2026
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Milagros Tolón: la última cruzada del sanchismo contra Page

Su fidelidad a Sánchez a prueba de bombas la ha situado en el Ministerio de Educación

Milagros Tolón, hasta hace poco delegada del Gobierno en Castilla‑La Mancha y exalcaldesa de Toledo, ha protagonizado un ascenso sorprendente: de ocupar una plaza administrativa en el Ejecutivo a convertirse en ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes del Gobierno de Pedro Sánchez. Su nombramiento, sin embargo, no se explica solo por méritos técnicos, sino por una razón política clara: la fidelidad inquebrantable de Tolón al sanchismo, en contraposición directa al presidente autonómico del PSOE en Castilla‑La Mancha, Emiliano García‑Page.

Milagros Tolón

Una trayectoria marcada por la lealtad a Sánchez

Tolón, que fue alcaldesa de Toledo desde 2015 hasta 2023 —cuando un pacto entre PP y Vox le arrebató el cargo— ha sido desde entonces una figura de confianza dentro del entorno de Sánchez. Militante activa y con cargos en la estructura federal socialista, la exregidora ha sabido posicionarse como firme defensora de la causa de Sánchez incluso en momentos de alta tensión interna.

Su presencia en la Ejecutiva Federal del PSOE y posterior paso al Comité Federal bajo el mandato de Sánchez no frenó su ambición política, que siempre se mostró alineada con la agenda de Moncloa.

La batalla abierta con Page por las primarias del PSOE

El conflicto más reciente que ha colocado a Tolón en el centro del ring político ocurrió la semana pasada en Castilla‑La Mancha. La consejera de Igualdad de la región, Sara Simón, criticó públicamente lo que consideró un “pucherazo” en las primarias que ganó Pedro Sánchez dentro de su partido. Tolón salió inmediatamente en defensa del presidente, calificando las declaraciones de Simón como “gravísimas”.

Esa ofensiva política desencadenó una crisis interna: representantes de la autodenominada corriente Izquierda Socialista exigieron la dimisión de la consejera por su crítica, aunque García‑Page decidió no acceder a esa petición. La negativa abrió una brecha en el PSOE castellano‑manchego que Tolón aprovechó para reforzar su perfil como peón fiel de Sánchez, dispuesta a defender al presidente incluso cuando la batalla se pierde en términos regionales.

De alcaldesa a ministra: el precio de la fidelidad

El traslado de Tolón desde la Delegación del Gobierno hacia un ministerio con cartera —Educación, Formación Profesional y Deportes— es una señal política clara de Moncloa: la fidelidad política se premia, aunque no siempre con resultados prácticos.

Su nombramiento recuerda una estrategia que Sánchez ya aplicó en otras regiones. En Andalucía, por ejemplo, el presidente nombró delegado del Gobierno a Alfonso Rodríguez y Gómez de Celis, una figura cercana al sanchismo que contribuyó a debilitar a la entonces líder regional del PSOE, Susana Díaz. Aunque los escenarios no son idénticos, la lógica de colocar a personas de total confianza en puestos clave se repite: Moncloa busca tener garantías internas de lealtad más allá de las líneas orgánicas del partido regional.

Tolón y Page: una relación de desconfianza histórica

La relación entre Milagros Tolón y Emiliano García‑Page nunca ha sido fluida. Desde los primeros contactos entre dirigentes socialistas nacionales y autonómicos, Tolón fue vista con recelo por Page, precisamente por su cercanía a Sánchez y su capacidad para representar la línea oficialista frente a las tensiones internas.

El episodio de las primarias puso en evidencia esa lucha de influencias dentro del PSOE de Castilla‑La Mancha: una rama corporativista fiel a la dirección nacional contra otra más hegemónica en lo regional, representada por García‑Page.

Un ascenso político en tiempos difíciles

Es relevante subrayar el contexto: la salida de Tolón de su alcaldía llegó tras la pérdida de ese cargo, debilitada por un pacto que unió al PP y a Vox en Toledo. Convertida después en delegada del Gobierno —un cargo de confianza con funciones más ejecutivas que políticas—, Tolón no logró debilitar a Page ni consolidarse como punta de lanza del sanchismo en su tierra.

No obstante, su lealtad a Sánchez ha sido tal que ha sobrevivido a derrotas políticas locales para culminar ahora en un puesto ministerial. En un PSOE marcado por la fragmentación, las tensiones internas y la pugna entre lealtades institucionales y regionales, ese perfil de fidelidad resulta valioso para Moncloa, aunque no siempre eficaz a nivel territorial.

Conclusión: lealtad y política nacional frente a poder regional

Milagros Tolón representa un arquetipo dentro del PSOE actual: la figura que asciende por fidelidad política más que por resultados electorales o gestión regional. Su nombramiento como ministra pone de manifiesto que Pedro Sánchez valora más la disciplina interna y la alineación orgánica que los triunfos autonómicos o locales.

La “última cruzada del sanchismo” contra Page, aunque no logró cambiar el mapa regional en Castilla‑La Mancha, sí ha servido para consolidar a Tolón como protagonista en la escena nacional, y para enviar un mensaje claro a los territorios: en la política del PSOE actual, la lealtad a Moncloa pesa más que el poder territorial.

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