Un regreso a la accion ochentera que Disney evito

Mientras Disney intento «suavizar» la saga con Predator: Badlands y convertir al alien en una figura casi heroica, Netflix ha estrenado este viernes Maquina de guerra, un rip-off sin complejos que recupera lo que muchos fans del Depredador de Arnold Schwarzenegger echaban de menos: violencia, terror y accion de la vieja escuela.
La pelicula, protagonizada por Alan Ritchson («Reacher») y dirigida por Patrick Hughes, se vende como un producto de serie B pero va directa al grano: adrenalina, sangre y una estetica militar que no pide perdon por ser patriotica.
De que va: rangers, bosques y un invitado caido del cielo
La premisa es simple y efectiva: un grupo de rangers de elite entrena en los bosques de Colorado cuando aparece un enemigo inesperado. El ejercicio se transforma en una caceria real tras la llegada de un sofisticado y letal «invitado» caido del cielo, lo que obliga al sargento 81 (Ritchson) a afrontar un trauma personal para sobrevivir.
La pelicula no pretende construir un gran drama humano: los personajes estan dibujados con trazo tenue, casi sin relaciones previas entre ellos, lo que limita el impacto emocional. Pero ese no es el punto: esto es supervivencia, plomo y persecuciones.
Netflix y el algoritmo: costuras visibles, diversion intacta
Maquina de guerra se nota adaptada a la logica Netflix: promesa de posible secuela, cambios de premisa para retener al espectador y un ritmo que parece diseñado para competir con el movil. Se ven las costuras del clon generico y hay ecos claros de Maximo riesgo y del Michael Bay de Transformers.
Aun asi, Hughes convierte el entrenamiento inicial en un espectaculo de camara nerviosa y testosterona de serie B (en el buen sentido) y luego se descuelga con una persecucion larguisima con guiños explicitos al cine de Cameron, Harlin y McTiernan.
Ritchson aguanta el tipo… y Quaid roba escenas
Alan Ritchson demuestra ser un protagonista solido para este tipo de pelicula fisica y directa. Pero quien se come la pantalla con poco tiempo es Dennis Quaid, que «roba» el tinglado en las pocas escenas que tiene.
El acabado general es algo generico (banda sonora impersonal y realizacion algo apresurada), pero no llega a estropear el conjunto: el resultado es un blockbuster modesto, violento y sorprendentemente entretenido.
Una serie B patriota que incomoda al cine domesticado
Hay escenas tan inverosimiles como efectivas, como la secuencia del rio (homenaje explicito a «Cliffhanger») o la aparicion de un tanque en plena huida. Es cine que no busca la aprobacion del critico de salon ni el sermoneo moralizante: busca impacto.
En un momento en el que Hollywood tiende a rebajar el filo para no molestar, Maquina de guerra funciona casi como provocacion: no es una obra fina, pero si un entretenimiento que devuelve al espectador la accion sin filtro que tantas franquicias han ido perdiendo. No mejorara la reputacion critica de los blockbusters de Netflix, pero es, segun el propio enfoque del film, una de las propuestas mas amenas, espectaculares, trepidantes y alegremente enfadadas de la plataforma en meses.



