
Irene Montero no defiende a las mujeres de Venezuela e Irán
Un doble rasero indignante
Las mujeres venezolanas e iraníes han quedado
fuera de la agenda de Irene Montero y su partido. Para ellas, no hay flotillas
libertadoras ni apoyo internacional. Mientras tanto, Greta Thunberg sigue ausente de
la lucha en Teherán ante la opresión de su régimen. En Venezuela, la
silencio total sobre los 180 presos políticos, muchas de ellas mujeres. La
paradoja es evidente: Montero no critica a unas dictaduras que desprestigian la
bandera feminista que dice defender.
El feminismo selectivo de Podemos
La eurodiputada con pañuelo palestino,
que parece estar más interesada en lucir prendas que en fomentar la libertad,
parece ignorar el valor de figuras como María Corina Machado, quien personifica
la lucha auténtica y valiente por la libertad de su país. Las contradicciones de
Podemos son evidentes; el dinero parece ser el motor de su activismo selectivo.
Pablo Iglesias, asociado al régimen iraní, revela la esencia de esta
formación: interese políticos antes que derechos humanos.
Si bien el movimiento feminista debe luchar por todas las
mujeres, hay un claro desprecio hacia ciertas víctimas que no se alinean con sus intereses.
Para Montero, una mujer de Gaza parece tener más valor que una joven torturada en
Venezuela o una estudiante masacrada en Irán. Este es el verdadero rostro de un
feminismo postmoderno que se aleja de la realidad.



