
Irán: Exteriores pide a españoles salir ante el caos
Alerta oficial por inestabilidad, protestas y vuelos suspendidos
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha emitido un aviso en el que recomienda a los españoles que se encuentren en Irán que abandonen el país utilizando los medios disponibles. El Gobierno desaconseja completamente viajar a Irán por la ‘gran inestabilidad’ que vive el país y la región, según la recomendación publicada en la web oficial de Exteriores.
En el mismo comunicado, Exteriores señala que al conflicto de junio de 2025 se han sumado protestas que, desde el 28 de diciembre de 2025, se extienden por todo el país. La situación, advierte, es inestable en todo Irán y ‘diferentes fuentes’ informan de numerosas muertes y detenciones de manifestantes.
El Ministerio también alerta de que la mayoría de aerolíneas han suspendido sus operaciones, por lo que pide verificar las conexiones más seguras. Como vías de salida, recuerda que las fronteras con Armenia, Turquía, Azerbaiyán y Turkmenistán siguen abiertas para ciudadanos extranjeros.
Qué aconseja el Gobierno: cero fotos y evitar manifestaciones
Entre las indicaciones, Exteriores desaconseja a quienes estén en Irán mezclarse en manifestaciones de cualquier tipo y también hacer fotos o vídeos de las protestas o de cualquier edificio oficial.
La advertencia subraya que, en estos momentos, cualquier ciudadano que tome fotos o vídeos fuera de las zonas turísticas puede resultar sospechoso para las autoridades iraníes.
Análisis crítico: aviso tardío y dependencia de rutas ajenas
El mensaje oficial retrata un escenario que vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: cuando un país entra en fase de descontrol, los ciudadanos europeos quedan a merced de rutas de salida limitadas y de la disponibilidad de terceros. Si la mayoría de aerolíneas suspenden operaciones, la ‘recomendación’ de abandonar el país se convierte, de facto, en una carrera logística con márgenes estrechos.
Y mientras Exteriores pide prudencia extrema con las imágenes y las protestas, queda implícito el riesgo de que un español pueda verse atrapado en una dinámica de sospecha simplemente por documentar lo que ocurre. En un contexto así, la prioridad no es el relato: es la seguridad y la salida cuanto antes.



