
La Habana vende como ‘soberana’ una excarcelación condicionada
El Gobierno de Cuba anunció este jueves la excarcelación en los próximos días de 51 presos tras la intermediación del Vaticano, en un movimiento que llega justo antes de una inusual comparecencia del presidente Miguel Díaz-Canel, convocada para este viernes a las 6:30 hora local (12:30 en la España peninsular).
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), los liberados han cumplido ‘una parte significativa’ de su condena y han mantenido ‘buena conducta’ en prisión. La Cancillería insiste en que se trata de una decisión ‘soberana‘ y ‘habitual’ dentro del sistema penal cubano.
Pero hay un matiz clave: en Cuba estas salidas no son indultos plenos. Son beneficios penitenciarios que permiten abandonar la cárcel aunque la pena no esté extinguida, quedando el preso bajo condiciones durante el tiempo restante de condena.
Un anuncio con reloj político: Washington aprieta
El anuncio llega en plena escalada de presiones desde Washington, después de meses de hostigamiento económico que incluye un asedio petrolero que, según la fuente, está asfixiando al país. La ONU ha calificado esa medida como contraria al derecho internacional. En paralelo, los apagones han alcanzado máximos y la economía cubana sigue golpeada tras seis años de crisis.
En este contexto, el presidente Donald Trump ha afirmado que Cuba está ‘en sus últimos momentos de vida’ y sostiene que su Administración mantiene contactos con La Habana. Durante semanas el Gobierno cubano lo negó, pero ahora ha dejado de negarlos, lo que alimenta la sospecha de que el régimen intenta ganar tiempo y oxígeno político mientras negocia desde la debilidad.
Opacidad: sin lista de nombres y sin aclarar si son presos políticos
Amnistía Internacional denuncia la opacidad del anuncio: no hay lista de beneficiados ni detalles sobre la modalidad concreta de la liberación, y tampoco se precisa si se trata de personas encarceladas por motivos políticos. La organización critica además el uso ‘deshumanizante’ de presos como ‘fichas de cambio’ y exige la liberación ‘inmediata e incondicional’ de quienes considera injustamente encarcelados.
Antecedente incómodo: el acuerdo de 2025 y el regreso de la ‘lista negra’
No es la primera vez que el Vaticano actúa como puente. En enero de 2025, La Habana anunció la liberación gradual de 553 personas tras un acuerdo con la Administración saliente de Joe Biden. A cambio, EE.UU. sacó a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, una sanción de fuerte impacto financiero.
Ese deshielo duró poco: con la llegada de Trump a la Casa Blanca, Washington volvió a incluir a La Habana en la lista negra apenas horas después de la toma de posesión. Aun así, Cuba concluyó la excarcelación en marzo de 2025. Según registros de ONG de derechos humanos, alrededor de la mitad de los beneficiados fueron presos políticos.
Hoy, la cifra que ilustra el calibre del problema es otra: según la ONG Prisoners Defenders, a finales de febrero su registro de presos políticos en Cuba sumaba 1 214, su máximo histórico, siete más que el mes previo.
El relato oficial: ‘humanitarismo’ y ‘práctica habitual’
El Minrex encuadra la medida en ‘el espíritu de buena voluntad’ y en las relaciones ‘estrechas y fluidas’ con el Vaticano, presentando las excarcelaciones como parte de una ‘trayectoria humanitaria’. Según cifras oficiales, desde 2010 el Gobierno cubano ha beneficiado con indultos a 9 905 reclusos, y en los últimos tres años otros 10 000 presos fueron excarcelados por diferentes beneficios.
Sin embargo, la pregunta política sigue intacta: si es una práctica ‘habitual’ y ‘humanitaria’, ¿por qué se anuncia en un momento de máxima tensión exterior, sin nombres, sin transparencia y a horas de una comparecencia extraordinaria del presidente? Para muchos, la respuesta es tan antigua como el régimen: control del relato, gestión del miedo y negociación con vidas ajenas.



