Pekín ejecuta ejercicios militares con fuego real alrededor de Taiwán, en una operación sin precedentes diseñada para aislar la isla y frenar cualquier apoyo occidental. El mensaje es claro: China se prepara para un conflicto directo.
China lanza una demostración masiva de fuerza militar contra Taiwán, simulando un cerco total por aire y mar. La respuesta al paquete armamentístico de EE. UU. deja al mundo al borde de una crisis geopolítica.

El gigante comunista desata su músculo bélico
Pekín ha iniciado su mayor despliegue militar en torno a Taiwán, con más de 10 horas de ejercicios con fuego real y operaciones de asalto simuladas. La maniobra, bautizada como “Misión de Justicia 2025”, rodea la isla con el objetivo de cortar sus vínculos exteriores, en caso de que se desate un conflicto armado real.
Según el Comando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación (EPL), los ejercicios se extenderán hasta las 18:00 horas (GMT+8), en cinco zonas estratégicas alrededor del mar y el espacio aéreo que rodean Taiwán.
El régimen comunista asegura que el objetivo es «combatir el separatismo y promover la unificación sin vacilación», en una frase que rozaría la declaración de guerra para cualquier otro país soberano.
La mayor amenaza desde 2022: Taiwán cercada
Se trata de la sexta ronda de ejercicios a gran escala desde 2022, cuando la entonces presidenta del Congreso de EE. UU., Nancy Pelosi, visitó la isla. Sin embargo, esta vez el alcance es mucho más agresivo y coordinado.
- Destructores, cazas, bombarderos, unidades de guerra submarina y defensa aérea han sido desplegados en una operación sincronizada.
- Se ensayan bloqueos marítimos, ataques coordinados y dominio del espacio aéreo, simulando una invasión relámpago.
- Analistas confirman que se está probando la capacidad del EPL para cortar el reabastecimiento de Taiwán desde Japón o bases estadounidenses.
Un funcionario de seguridad de Taiwán, que habló bajo anonimato, advirtió:
“Esto es una provocación flagrante y un intento de rediseñar el orden internacional según los intereses del Partido Comunista Chino.”
El detonante: EE. UU. aprueba armamento histórico para Taipei
El despliegue de China ocurre apenas 11 días después de que Estados Unidos anunciara un paquete de armas récord de 11 100 millones de dólares para Taiwán, lo que generó una reacción inmediata del Ministerio de Defensa chino y la amenaza de “acciones contundentes”.
Con esta ofensiva, Pekín pretende mostrar a Washington y a sus aliados que no permitirá más “intromisiones”, elevando al máximo la tensión militar en el Indo-Pacífico. Las aguas que rodean Taiwán son, además, una de las rutas marítimas más críticas del comercio mundial, lo que agrava el impacto global del conflicto.
Una advertencia al mundo libre
China busca imponer su narrativa imperialista al mundo, y lo hace por la fuerza, ante la pasividad de organismos internacionales como la ONU o la UE. Mientras tanto, Taipei insiste en su postura:
“Solo el pueblo taiwanés puede decidir su futuro.”
Pekín, sin embargo, mantiene su retórica autoritaria de que Taiwán “es parte inalienable del territorio chino”, negando toda legitimidad a la democracia taiwanesa. En los últimos meses, Xi Jinping ha intensificado su presión sobre la isla con ciberataques, operaciones de espionaje y coerción diplomática.
Europa y la OTAN, en silencio
Ni Bruselas ni la OTAN han condenado el ejercicio. El silencio de la izquierda europea ante una posible invasión militar a una democracia aliada evidencia una hipocresía preocupante, especialmente frente a la narrativa globalista de “derechos humanos y paz”.
¿Qué haría China si una flota armada rodeara Pekín simulando su destrucción?
Reflexión final
China no está simulando ejercicios defensivos, está ensayando una guerra real. Lo hace con arrogancia, impunidad y el respaldo económico de décadas de complicidad comercial de Occidente.
¿Responderá el mundo libre antes de que sea demasiado tarde? ¿O asistiremos pasivamente a otra anexión violenta disfrazada de “reunificación pacífica”?



