miércoles, enero 14, 2026
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Ana Redondo en el Congreso: La Virgen de las Pulseras Fallidas

Ana Redondo defiende en el Congreso las pulseras antimaltratadores frente a críticas del PP, en una polémica intervención cargada de evasivas.

Ana Redondo en el Congreso: La Virgen de las Pulseras Fallidas

Una intervención polémica que da mucho que hablar

El Congreso de los Diputados fue escenario de una intervención digna de análisis. Ana Redondo, ministra de Igualdad, presentó su última defensa sobre las pulseras antimaltratadores, una iniciativa que ha sido cuestionada desde varios frentes. La ministra, como si tuviera la mirada de una «pastorcilla de Fátima», respondía a las críticas mientras se aferraba a sus cuartillas.

Análisis crítico de la intervención

La sesión de control comenzó con la intervención del diputado del PP, Jaime de los Santos, quien cuestionó la eficacia de estas pulseras, alegando que han resultado en «una gran cantidad de sobreseimientos». Redondo defendía que desde que gobierna Pedro Sánchez, las mujeres están en «menos peligro», un argumento que carece de evidencias concretas para sustentar la afirmación. De los Santos señaló la conexión del gobierno socialista con casos de malversación que involucran a miembros cercanos a Sánchez y preguntó a Redondo si se distanciarán del entorno de Begoña Gómez, quien enfrenta cargos judiciales por corrupción.

La intervención de Redondo estuvo cargada de evasivas; rechazó las acusaciones de que las pulseras fueran productos de «AliExpress», mientras su enfoque desde lo alto del hemiciclo parecía más un intento de escapar de la realidad que de dar respuestas claras. En contraste, la diputada popular Ester Muñoz le hizo preguntas incisivas sobre la vulnerabilidad de las mujeres bajo su gobierno.

Además, otros miembros del partido socialista intentaron desviar la atención al acusar al PP de ser «copia de Vox», un intento fallido de deslegitimar las críticas. Las intervenciones se convirtieron rápidamente en un intercambio defensivo sin espacio para la autocrítica. Esto plantea preguntas serias sobre la capacidad del gobierno para abordar la violencia de género de manera efectiva.

En el fondo, la situación refleja un gobierno más enfocado en mantener su imagen que en implementar políticas que realmente protejan a las mujeres. Las pulseras antimaltratadores, lejos de ser una solución, son un claro ejemplo de medidas populistas que corean en las cámaras pero carecen de efectividad y respuesta ante hechos concretos.

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