En plena escalada de tensiones en Oriente Medio, Arabia Saudí ha puesto en marcha una estrategia logística para mantener sus exportaciones de petróleo evitando el estratégico estrecho de Ormuz. La medida incluye la contratación de superpetroleros y el desvío del crudo hacia el mar Rojo, en una operación que está disparando el coste del transporte marítimo y tensionando el mercado energético mundial.

Riad reorganiza su ruta petrolera ante la crisis en Oriente Medio
La Compañía Nacional de Transporte Marítimo de Arabia Saudí (Bahri) ha contratado al menos seis grandes petroleros para cargar crudo en Yanbu, un puerto situado en la costa occidental del país, en el mar Rojo.
La decisión llega en un momento en el que el tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más importantes del planeta, se encuentra prácticamente paralizado por el conflicto en Oriente Medio.
Por este paso marítimo circula habitualmente cerca del 20 % del petróleo mundial, lo que convierte cualquier interrupción en un factor de enorme impacto para la economía global.
Según datos del sector citados por Bloomberg, varios de los buques contratados por Bahri transportarán cargamentos de crudo hacia mercados asiáticos, especialmente China y otros países del continente.
Un oleoducto clave para evitar el estrecho de Ormuz
La estrategia saudí se apoya en una infraestructura energética clave: un oleoducto de aproximadamente 1 200 kilómetros que conecta los campos petroleros del este del país con el puerto de Yanbu.
Este conducto permite redirigir el petróleo hacia el mar Rojo y enviarlo a los mercados internacionales sin necesidad de atravesar el Golfo Pérsico ni el estrecho de Ormuz.
Según el consejero delegado de Saudi Aramco, el oleoducto podría alcanzar su plena capacidad operativa en los próximos días.
La infraestructura tiene capacidad para transportar hasta 7 millones de barriles diarios, aunque alrededor de 2 millones se destinan al consumo interno y a las refinerías saudíes.
Esto significa que una parte importante de las exportaciones del país puede mantenerse, aunque no sustituye completamente la ruta tradicional del Golfo.
Una cadena de petroleros entre Asia y el mar Rojo
Los datos de seguimiento marítimo muestran un movimiento inusual de petroleros en dirección al mar Rojo.
Actualmente, al menos 24 buques cisterna navegan desde distintos puertos asiáticos hacia la costa occidental saudí, formando una especie de cadena logística que se extiende desde Singapur hasta Yanbu.
No todos los barcos han sido contratados directamente por la compañía saudí. Algunos podrían pertenecer a empresas comerciales, intermediarios energéticos o refinerías asiáticas que buscan asegurar suministro ante la incertidumbre en las rutas tradicionales del Golfo.
Este aumento de actividad sugiere una reorganización temporal del comercio petrolero internacional.
El transporte de crudo se dispara a precios históricos
La tensión geopolítica y la escasez de petroleros disponibles han provocado un fuerte encarecimiento del transporte marítimo de petróleo.
Algunos contratos de fletamento se están cerrando cerca de los 450 puntos Worldscale, el sistema utilizado en el sector para calcular tarifas.
Esto equivale a más de 450 000 dólares diarios por buque, una cifra muy superior a los niveles habituales antes del conflicto.
Según datos de la Bolsa Báltica de Londres, transportar 2 millones de barriles desde Oriente Medio hasta China alcanzó recientemente casi 200 000 dólares diarios, el nivel más alto desde 2020.
Uno de los buques contratados, el DHT Jaguar, fue fletado por 208 000 dólares al día.
Petróleo por encima de 100 dólares y riesgo para la economía mundial
El impacto de esta situación ya se refleja en el mercado energético. En los últimos días, el precio del barril de petróleo ha superado los 100 dólares, alimentando el temor a una nueva ola inflacionista global.
Para economías altamente dependientes de la energía importada, como España o gran parte de Europa, un encarecimiento sostenido del crudo podría traducirse en subidas del combustible, del transporte y de numerosos bienes básicos.
Mientras tanto, Arabia Saudí también planea aumentar los envíos de crudo a China en unos 8 millones de barriles adicionales el próximo mes, coincidiendo con una reciente decisión de reducir el precio de su petróleo al nivel más bajo en cinco años.
Energía, geopolítica y el nuevo tablero petrolero
La crisis en el estrecho de Ormuz demuestra hasta qué punto el petróleo sigue siendo una herramienta geopolítica central.
El movimiento de Arabia Saudí no solo busca mantener sus exportaciones, sino también garantizar su papel como actor dominante en el mercado energético global.
La pregunta que se hacen ahora analistas y gobiernos es evidente: si la tensión en Oriente Medio continúa, el mundo podría enfrentarse a una de las mayores perturbaciones energéticas de las últimas décadas.



