El presidente venezolano ratifica que los ataques en Caracas y otras regiones son obra de Estados Unidos y declara estado de emergencia, movilización general y acciones diplomáticas ante organismos internacionales.

El régimen de Nicolás Maduro ha calificado de “gravísima agresión militar” los ataques que sacudieron Caracas y varias regiones de Venezuela esta madrugada, denunciando a Estados Unidos como responsable. El mandatario afirma que su país se reserva el derecho a ejercer la legítima defensa, en medio de una escalada de tensiones entre ambos países.
Acusaciones de agresión y movilización nacional
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, afirmó este sábado que su país ha sido objeto de una “gravísima agresión militar” por parte de Estados Unidos, tras una serie de explosiones que ocurrieron en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira en la madrugada del 3 de enero. El Gobierno chavista asegura que estos hechos forman parte de una acción deliberada de Estados Unidos contra territorio venezolano.
Ante la situación, Maduro declaró el estado de emergencia nacional y la movilización general de las fuerzas de defensa, ordenando el despliegue del mando militar en todo el país para responder a lo que describió como una agresión externa.
Objetivos señalados y respuesta diplomática
Las autoridades venezolanas sostienen que el objetivo de dichos ataque sería, según su versión, apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular su petróleo y minerales, y quebrantar la independencia política del país. Con el respaldo de esa interpretación, el Ejecutivo bolivariano ha anunciado denuncias formales ante organismos internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU, la Secretaría General de la ONU, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) para solicitar condena y rendición de cuentas del Gobierno estadounidense.
Maduro también hizo referencia al artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, asegurando que Venezuela se reserva el derecho a ejercer la legítima defensa para proteger su pueblo, su territorio y su independencia frente a cualquier agresión externa.
Explosiones y contexto del ataque
En las primeras horas de este sábado, al menos siete explosiones se escucharon en diferentes zonas de Caracas alrededor de las 2:00 a. m. (hora local), acompañadas de aviones volando a baja altura y columnas de humo visibles en varios puntos de la capital y sus alrededores, según registros preliminares. Las explosiones también fueron reportadas en infraestructuras militares y áreas cercanas al aeropuerto de Higuerote.
Testigos relataron además cortes de energía eléctrica en sectores del sur de Caracas y zonas colindantes tras los estallidos, lo que contribuyó al clima de alarma entre la población.
Reacciones internacionales
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se pronunció en redes sociales señalando que Caracas está siendo “bombardeada con misiles” y solicitó que el Consejo de Seguridad de la ONU y la Organización de Estados Americanos (OEA) se reúnan de inmediato para abordar la situación.
Hasta el momento, Estados Unidos no ha emitido una confirmación oficial sobre la autoría de los ataques ni ha respondido directamente a las acusaciones planteadas por Maduro, aunque informes internacionales señalan que las explosiones se han producido en el contexto de un incremento de acciones militares de Washington en la región.
Escalada de tensiones entre Caracas y Washington
Las recientes acciones se suman a un periodo de tensiones crecientes entre Estados Unidos y Venezuela, marcado por acusaciones mutuas, sanciones económicas y posicionamientos militares en el Caribe durante los últimos meses. El Gobierno venezolano ha denunciado reiteradamente amenazas de intervención extranjera, mientras que autoridades estadounidenses han intensificado presión política y militar sobre el régimen de Maduro.
Conclusión
La declaración de Maduro tras los ataques que estremecieron Caracas representa un nuevo capítulo en la escalada de tensiones entre Venezuela y Estados Unidos. Con la activación de la movilización nacional y pronunciamientos ante instancias internacionales, la crisis entra en una fase de alta complejidad política y diplomática, con impactos potenciales regionales e internacionales.



