
Vinicius enfrenta la presión del Bernabéu en clave Champions
La incógnita sobre su rendimiento ante Mónaco en el Santiago Bernabéu
El 4 de octubre fue la última vez que Vinicius hizo vibrar al Santiago Bernabéu con un doblete contra el Villarreal. Desde entonces, la relación entre el brasileño y la grada ha sido tensa y marcada por críticas que reflejan una crisis latente en el Real Madrid. Tras el reciente triunfo por 2-0 ante el Levante, que calmó algo los ánimos, el partido de Champions ante el Mónaco se presenta como una nueva ruleta para evaluar el estado del jugador y su reconciliación con la afición.
Contexto y desafíos en Champions
Vinicius históricamente ha brillado en la Champions, con goles decisivos en finales como Saint-Denis y Wembley. Sin embargo, este curso aún no ha marcado y solo ha ofrecido destellos en el 3-4 contra Olympiacos. El exmadridista Álvaro Arbeloa ha reconocido públicamente la necesidad de que el equipo construya jugadas para encontrar al 7 y potenciar su mejor versión, advirtiendo de una terapia urgente para revertir la situación.
El Mónaco, aunque rodeado del glamour de Montecarlo, no está en su mejor momento deportivo y su crisis liguera no oculta que la Champions es la prioridad. Jugadores como Ansu Fati, en cesión, buscan relanzar sus carreras, mientras que estrellas como Paul Pogba han disminuido notablemente su impacto en el campo. Un contraste evidente con la presión que enfrenta Vinicius en Madrid.
Polémicas y desafíos políticos
La presión que se ejerce sobre Vinicius en el Bernabéu no solo es deportiva; trasciende al plano mediático y político, con innumerables campañas que pretenden debilitar la imagen del Real Madrid, reflejo de las tensiones sociopolíticas y rivalidades internas en España. La exigencia mediática y las filtraciones interesadas evidencian un escenario donde el futbolista y el club deben resistir más allá del terreno de juego.
El equipo blanco afronta así no solo un reto deportivo frente a un Mónaco que, pese a sus problemas, se presenta como un rival peligroso, sino una batalla mediática y social que pone en jaque la estabilidad del club y su relación con su afición más fiel.



