
Trump y Petro se citan en la Casa Blanca tras un año de choques
Del cruce de insultos a la foto: narcotráfico, visados y pulso político
Donald Trump recibe este martes en la Casa Blanca al presidente colombiano Gustavo Petro en su primer cara a cara tras un año de tensiones, descalificativos y amenazas. El encuentro llega después de que Trump llegara a advertir a Petro con operaciones en Colombia similares a las ejecutadas en Venezuela el 3 de enero, una acción que, según el relato de la fuente, terminó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa.
El tono empezó a bajar tras una llamada del 8 de enero. Trump la presentó como un gesto de distensión y dijo que Petro le llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos. El giro fue llamativo: apenas tres días antes Trump había atacado a Petro con una acusación gruesa en redes, describiéndolo como un hombre que ‘fabrica cocaína y la vende a EE. UU.’.
Petro aseguró que en esa conversación le aclaró que no es narcotraficante y que le presentó cifras de su Gobierno sobre la lucha antidroga. También vendió la reunión como ‘histórica’, bajo la idea de que ‘si no se dialoga, hay guerra’. La paradoja es evidente: días antes, en plena escalada verbal, el propio Petro llegó a insinuar que podría ‘volver a tomar las armas’ para defender la soberanía si EE. UU. atacaba.
Visado, OFAC y la presión de Washington
Para viajar a Washington el domingo, Petro tuvo que recibir un visado especial después de que el Departamento de Estado le cancelara la visa tras su inclusión en la lista de la OFAC, conocida como ‘Lista Clinton‘. Esta designación implica, entre otros aspectos, que cualquier bien en Estados Unidos queda bloqueado. En octubre, la OFAC incluyó también a Verónica Alcocer, Nicolás Petro y al ministro del Interior Armando Benedetti.
Antes de partir, Petro llamó a movilizar a sus seguidores: pidió que la plaza de Bolívar se llenara ‘para defender la democracia, el salario vital y la paz’ mientras él se reunía con Trump. Un encuadre que busca elevar el encuentro a plebiscito interno, justo cuando su mandato termina el 7 de agosto y Colombia celebrará elecciones en mayo (sin reelección presidencial).
Agenda paralela: clima, cacao y lobby político
Más allá del despacho oval, Petro desplegará hasta el jueves una agenda con fuerte componente de imagen: charla sobre cambio climático en la Universidad de Georgetown, reunión con empresarios del cacao, encuentros con el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, y reuniones con congresistas republicanos y demócratas. También verá a miembros de la diáspora colombiana en la Biblioteca Martin Luther King.
Cómo se llegó hasta aquí: deportaciones, aranceles y ‘operación Lanza del Sur’
La relación se torció de nuevo en 2025 cuando Petro bloqueó el ingreso de dos aviones con colombianos deportados por considerar indigno el trato. Colombia envió dos aviones de su Fuerza Aérea para repatriar a sus nacionales. Trump amenazó entonces con aranceles del 25 % a productos colombianos, aunque la medida no se materializó. Petro respondió con una frase de carga ideológica: ‘Prefiero ser socialista que fascista’.
En julio, Petro denunció una supuesta conspiración entre su exministro Álvaro Leyva y republicanos en EE. UU. para apartarlo del poder y reemplazarlo por la vicepresidenta Francia Márquez. Marco Rubio, secretario de Estado, reaccionó calificando esas afirmaciones de ‘infundadas y reprobables’ y se abrió un pulso diplomático que acabó desinflándose con el retorno de diplomáticos y disculpas.
Pero el núcleo del choque, según el texto, sigue siendo el narcotráfico. El 2 de septiembre, Washington lanzó la operación militar ‘Lanza del Sur’ en Caribe y Pacífico Oriental. Desde entonces, EE. UU. habría realizado alrededor de una treintena de ataques aéreos contra supuestas ‘narcolanchas’ y habría matado a más de un centenar de personas. El 23 de enero, un ataque destruyó un bote en el Pacífico y murieron dos personas.
Petro ha denunciado esos operativos como ‘ejecuciones extrajudiciales‘. A la vez, Trump endureció el mensaje: el 16 de septiembre eliminó a Colombia de la lista de países que combaten el narcotráfico por ‘incumplir manifiestamente’ obligaciones internacionales, exigiendo ‘medidas agresivas’ para erradicar coca y reducir la cocaína. La fuente recuerda que, según la ONU, Colombia es el principal exportador de cocaína y que en 2024 se batieron récords de producción.
El choque ideológico en abierto: del ‘loser’ a Hitler
Los rifirrafes no son nuevos. En campaña de 2020, Trump atacó a Petro (entonces senador) y lo llamó ‘perdedor’ y exguerrillero del M-19. Petro respondió con la misma palabra: ‘loser’. En septiembre, EE. UU. revocó el visado a Petro por supuestamente ‘incitar’ a soldados estadounidenses a desobedecer órdenes durante una manifestación en Nueva York por Gaza. Petro replicó que esa revocación violaba inmunidades y llegó a cuestionar que la ONU siguiera en Nueva York.
En paralelo, Petro elevó el listón retórico en redes: llegó a afirmar que Trump había desatado una ‘guerra étnica’ y comparó el trato a latinoamericanos con lo que ‘Hitler hizo a los judíos’. Ese tipo de hipérboles, que en Europa sería escándalo instantáneo, han sido parte del combustible de una relación bilateral convertida en batalla cultural.
Análisis crítico: ¿reunión para arreglar algo o para salvar la cara?
La foto de la Casa Blanca llega con demasiados frentes abiertos como para venderla como ‘reconciliación’ real. Por un lado, Trump presiona con la agenda dura de seguridad, drogas y operaciones militares en la región. Por otro, Petro intenta presentarse como víctima de Washington mientras juega a la movilización callejera en Bogotá y a la vez aterriza en EE. UU. con un visado excepcional tras aparecer en la Lista Clinton.
La pregunta clave es qué concede cada uno: si Trump busca imponer un giro inmediato en erradicación y control, y si Petro pretende usar el encuentro como escudo político interno antes de abandonar el poder el 7 de agosto. En el choque entre pragmatismo y propaganda, el resultado no se medirá por discursos grandilocuentes sino por si la relación bilateral sale del bucle de amenazas, sanciones y gestos teatrales.



