
Trump insiste: Groenlandia será de EE UU \»sí o sí\»
Presión a Dinamarca y aviso a la OTAN desde el Air Force One
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este domingo que tomará Groenlandia \»de una forma u otra\» y defendió que Washington no habla de un acuerdo temporal: \»Estamos hablando de adquirirla, no de alquilarla, no de tenerla a corto plazo\».
Trump hizo estas declaraciones ante la prensa desde el Air Force One, al ser preguntado por una posible acción militar estadounidense contra la isla, territorio autónomo de Dinamarca. Su argumento central fue geopolítico: \»Si no tomamos Groenlandia, lo harán Rusia o China. Y no voy a permitir que eso suceda\».
En el mismo tono, el inquilino de la Casa Blanca criticó a Copenhague por, según él, \»no ir\» a la isla pese a no querer que Rusia o China ganen control en la zona, y lanzó una frase provocadora sobre la seguridad local: en Groenlandia, dijo, \»básicamente, su defensa son dos trineos tirados por perros\».
El pulso por el Ártico: recursos, control y relato
La escena no es menor: Trump vuelve a poner el Ártico en el centro del tablero y reduce a Dinamarca a un actor incapaz de garantizar su propio territorio, mientras justifica la presión estadounidense como un movimiento preventivo frente a Rusia y China. No presentó una oferta formal y aseguró que no ha hecho ninguna propuesta real a Dinamarca, pero insistió en el objetivo final: \»de una forma u otra, vamos a quedarnos con Groenlandia\».
El presidente también aludió a una supuesta presencia de destructores y submarinos chinos y rusos \»por todas partes\» en las inmediaciones, y afirmó que le \»encantaría\» llegar a un acuerdo con los groenlandeses porque \»es más fácil\».
OTAN en el punto de mira: \»Nos necesitan más\»
Trump reconoció que el asunto \»afecta a la OTAN\», pero remarcó que \»ellos nos necesitan mucho más de lo que nosotros los necesitamos a ellos\». Ante la pregunta sobre cómo impactaría una acción militar en la Alianza Atlántica, volvió al discurso de siempre: que él \»salvó\» a la organización al exigir a los miembros elevar el gasto en defensa al 5 % del PIB, frente al 2 %.
\»No tendríais la OTAN si yo no fuera presidente\», sostuvo. Y sobre una eventual salida de EE UU del bloque, afirmó que el grupo de 32 países \»se enfadaría\» si lo hiciera. \»Se ahorraría mucho dinero. Me gusta la OTAN. Solo me pregunto si la necesitamos, si estarían ahí para nosotros. No estoy seguro\», añadió.
Análisis crítico: soberanía europea, dependencia y el precedente
Lo que deja este episodio es una incomodidad evidente para Europa: cuando Washington decide que un territorio es \»estratégico\», la conversación pasa de la diplomacia al ultimátum. Trump coloca a Dinamarca (y por extensión a la UE) frente a una pregunta incómoda: ¿quién manda realmente en el flanco norte y quién paga la seguridad?
Desde una óptica europea, el discurso también expone el problema de fondo: la dependencia militar de Estados Unidos dentro de la OTAN permite que la Casa Blanca marque la agenda con una mezcla de presión, desprecio y chantaje político. Y desde la lógica de poder, Trump intenta convertir la rivalidad con China y Rusia en una coartada para normalizar lo que, en términos prácticos, suena a adquisición forzada.



