Estocolmo se convierte en el nuevo frente geopolítico entre Washington y Pekín, con Trump endureciendo su postura mientras Xi intenta evitar una nueva crisis arancelaria.
Choque de titanes en Suecia: ¿tregua o emboscada económica?
En un nuevo episodio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, ambas potencias han reanudado este lunes conversaciones de alto nivel en Estocolmo, con un único objetivo: evitar que el 12 de agosto expiren los acuerdos arancelarios actuales, lo que supondría un tsunami económico global.
Las reuniones se celebran en Rosenbad, sede del primer ministro sueco, donde ya ondean las banderas de ambas naciones, símbolo de una diplomacia bajo extrema tensión. La administración Trump ha puesto fecha de caducidad al último acuerdo comercial con Pekín, presionando con la amenaza de reactivar aranceles que podrían superar el 100 % si no se logra una prórroga inmediata de 90 días.
Trump marca el ritmo global mientras China busca oxígeno económico
Mientras Trump presume de su nuevo acuerdo arancelario con la Unión Europea —que impone un 15 % a las exportaciones europeas como automóviles—, China intenta desesperadamente frenar la ofensiva económica estadounidense que ya ha afectado al sector tecnológico, incluyendo chips, farmacéuticas, grúas portuarias y materiales estratégicos.
El objetivo de Pekín es claro: reducir los aranceles y flexibilizar los controles de exportación, al tiempo que intenta no quedar como el eslabón débil en una negociación en la que Trump lleva la ventaja táctica y mediática.
¿Reunión Trump-Xi en otoño?
Según fuentes del South China Morning Post, ambas partes contemplan una extensión de la tregua por 90 días sin imponer nuevos aranceles, lo que podría allanar el camino hacia una cumbre bilateral entre Donald Trump y Xi Jinping a finales de octubre o principios de noviembre.
Sin embargo, en la Casa Blanca se preparan nuevas sanciones sectoriales que golpearán a la economía china si no hay concesiones reales. La estrategia de Washington es clara: usar el palo arancelario como herramienta de control global.
¿El mundo al borde de un nuevo embargo comercial?
Sin una extensión del acuerdo, las cadenas de suministro internacionales podrían verse nuevamente afectadas, lo que generaría una crisis de proporciones impredecibles. Sería, en la práctica, un embargo mutuo entre las dos mayores economías del planeta, algo que ya preocupa en los mercados bursátiles y en las industrias exportadoras europeas.
Pekín, debilitado por las sanciones tecnológicas y su desaceleración económica interna, se enfrenta a un dilema existencial: ceder o confrontar.
Mientras China negocia desde la necesidad, Trump lo hace desde la fortaleza. En un mundo cada vez más polarizado, esta nueva ronda de conversaciones no es solo económica: es una batalla por el liderazgo global, en la que Estados Unidos vuelve a marcar la agenda. Y Europa, una vez más, queda atrapada entre dos gigantes.



