
Sagrada Familia: polémica por fichar a Cristina Iglesias
De la «resignificación» del Valle a la fachada de la Gloria
Las polémicas sobre el uso simbólico de espacios religiosos en España vuelven a estallar. Tras el revuelo por la firma secreta entre el cardenal Cobo y el ministro de Justicia, Félix Bolaños, que según denuncias permite al Gobierno de Pedro Sánchez avanzar en la profanación del Valle de los Caídos, ahora el foco se desplaza a la Sagrada Familia.
El motivo: para culminar las obras del templo se ha recurrido a artistas que no son católicos. Entre ellos figura la escultora Cristina Iglesias, elegida para presentar propuestas en una de las partes más sensibles del proyecto: la futura fachada de la Gloria, concebida como el acceso principal a la basílica.
Quién es Cristina Iglesias y por qué indigna a sectores eclesiásticos
Cristina Iglesias, de 69 años, ha representado a España en varias ediciones de la Bienal de Venecia y ha expuesto en el Guggenheim de Nueva York, además de protagonizar una gran retrospectiva en el Museo del Prado. Entre sus trabajos figuran las puertas monumentales de la ampliación del Prado y Hondalea, instalada en el faro de la isla de Santa Clara.
Sin embargo, su nombre no llega limpio de controversia a esta nueva etapa de la Sagrada Familia: Iglesias formó parte del grupo de jurados del concurso para la llamada «resignificación» de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, un proceso que muchos interpretan como un intento político de reescribir el sentido de un lugar de culto.
La crítica: arte contemporáneo y política en un templo católico
Desde sectores eclesiásticos se denuncia que la basílica concebida por Antoni Gaudí esté confiando elementos de gran carga simbólica a escultores que no son católicos o que no desean que se les asocie con la Iglesia. El sacerdote Francisco J. Delgado ha expresado su indignación por esta decisión.
«Creo que es escandaloso que para una obra que es netamente católica se escojan escultores que o no tienen fe católica o no la viven con coherencia», ha criticado el padre Francisco J. Delgado en declaraciones recogidas por Libertad Digital.
Un patrón que se repite: símbolos religiosos en disputa
El debate de fondo va más allá de un nombre propio. Para muchos fieles, lo que está en juego es si las instituciones eclesiásticas y los órganos gestores de los grandes templos están cediendo a una lógica cultural y política que diluye la identidad católica de sus espacios más emblemáticos. Y para otros, se trata de una decisión artística normal en un proyecto con proyección internacional.
La cuestión, en cualquier caso, vuelve a colocar en el centro una pregunta incómoda: quién decide el rumbo estético y simbólico de los principales templos de España y hasta qué punto estas elecciones responden a criterios religiosos, culturales o directamente políticos.



