
Polémica por el IMV: Jóvenes de 23 años y la pobreza
Un subsidio que perpetúa la dependencia estatal
La política económica del Gobierno de Pedro Sánchez sigue mostrando su cara más cuestionable: el Ingreso Mínimo Vital (IMV). Desde su creación en mayo de 2020, ha creado un entramado de dependencias que mantiene a casi 3 millones de ciudadanos en la pobreza, cada vez más jóvenes recurren a esta ayuda.
Desincentivo a la integración laboral
Las prestaciones sociales, como el IMV, han sido criticadas por expertos que aseguran que condenan a sus beneficiarios a una trampa de pobreza. Los jóvenes, en particular, ven cómo el Gobierno se burla de sus aspiraciones al ofrecer ayudas en lugar de fomentar la creación de empleo de calidad.
Criticas y contradicciones
Es alarmante notar que ahora los jóvenes a partir de 23 años pueden cobrar el IMV, mientras se les exige haber vivido de forma independiente en el año anterior, aunque su situación económica no les permita esto. Este requisito contradictorio muestra la falta de coherencia en la política social del Gobierno, que parece más un parche que una solución real a la crisis laboral.
La juventud exige dignidad, no subsidios
Ante esta situación, muchos jóvenes han expresado su frustración en redes sociales, afirmando que no quieren subsidios, sino sueldos dignos y condiciones laborales que les permitan una verdadera independencia. Este clamor resuena en un contexto donde, alarmantemente, la media de edad de los beneficiarios del IMV es de 28,4 años.
Conclusión
La polémica en torno al IMV es un reflejo de la incapacidad del Ejecutivo de Sánchez para abordar de manera efectiva la problemática de la pobreza juvenil. La revalorización del IMV se traduce en un incremento de la dependencia del Estado, mientras que la juventud pide a gritos oportunidades reales.



