Pakistán bombardea Kabul y golpea combustible civil
Los talibanes denuncian ataques en varias provincias y al menos 4 muertos
El Gobierno talibán ha denunciado este viernes que Pakistán ha lanzado bombardeos sobre Kabul y otras zonas de Afganistán, en una nueva escalada que habría dejado al menos 4 muertos y 15 heridos en la capital, según la Policía de Kabul.
El portavoz talibán Zabihullah Mujahid afirmó en X que el ‘régimen militar paquistaní’ atacó Kabul, Kandahar, Paktia y Paktika, y aseguró que en algunos puntos fueron alcanzadas viviendas de civiles, con víctimas entre mujeres y niños.
Mujahid añadió que los bombardeos también impactaron un depósito de combustible de la aerolínea privada Kam Air cerca del aeropuerto de Kandahar. Según su versión, ese combustible abastece a aerolíneas civiles y a aeronaves de Naciones Unidas, en una ciudad donde reside el líder talibán Hibatullah Akhundzada.
El portavoz talibán condenó lo ocurrido como un ‘crimen’ y una ‘agresión flagrante’ y advirtió de que, ‘si Dios quiere’, ‘esta injusticia no quedará sin respuesta’.
Escalada regional: dos semanas de tensión y amenazas cruzadas
Estos ataques llegan dos semanas después de los bombardeos del 27 de febrero, que marcaron el inicio de la escalada actual entre ambos países, con decenas de muertos en los dos lados de la frontera.
El portavoz policial Khalid Zadran indicó que el balance en Kabul se registró en una zona residencial, lo que vuelve a poner el foco en el coste civil de una crisis que amenaza con desbordarse.
El pasado domingo, el ministro de Defensa talibán, Mohammad Yaqoob Mujahid, avisó de que Kabul atacaría Islamabad si Pakistán volvía a golpear la capital afgana y sostuvo que sus fuerzas están preparadas para un conflicto prolongado.

El argumento de Islamabad: perseguir al TTP
Pakistán ha sostenido en ocasiones anteriores que sus operaciones en Afganistán buscan bases del grupo insurgente Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), al que acusa de alimentar la violencia dentro de Pakistán y de operar con respaldo de los talibanes afganos.
El Gobierno talibán lo niega de forma reiterada: asegura que el TTP no opera desde Afganistán y que su territorio no se usa para planificar ataques contra Pakistán.
Análisis crítico: la frontera como polvorín y el silencio útil
La versión talibán apunta a impactos en zonas residenciales y a un objetivo especialmente delicado: infraestructura vinculada a la aviación civil y, según Kabul, también a vuelos de la ONU. Si esa denuncia se confirma, el problema deja de ser solo ‘antiterrorismo’ y pasa a ser un mensaje de fuerza con consecuencias internacionales.
En paralelo, la narrativa de Islamabad se apoya en el comodín habitual: ‘perseguir al TTP‘. Pero cuando la respuesta consiste en bombardear un país vecino y aparecen víctimas civiles, el argumento se desgasta y la región se acerca al escenario que nadie dice querer: una guerra abierta entre dos Estados con capacidad de desestabilizar aún más Oriente Medio y Asia Central.
Mientras tanto, los grandes actores internacionales suelen optar por comunicados vagos. Esa ambigüedad, en la práctica, funciona como oxígeno para que la escalada continúe.



