La temporada 2025/2026 arranca con una batería de cambios revolucionarios en el arbitraje español que ponen fin a usos heredados del franquismo, imponen mayor transparencia en las decisiones y buscan limitar el uso del VAR para devolver el protagonismo al árbitro de campo.
Fin a un vestigio franquista en los árbitros
Por primera vez desde los años 70, los árbitros españoles serán designados oficialmente por nombre y un solo apellido, dejando atrás la norma no escrita que les obligaba a ser citados con dos apellidos. Esta práctica fue instaurada tras el caso del colegiado Ángel Franco Martínez, para evitar que las críticas arbitrales se asociaran con el apellido del dictador Francisco Franco.
El nuevo presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), Fran Soto, ha confirmado este cambio como parte de su estrategia para “humanizar y proteger la figura arbitral”.
Designaciones arbitrales: más transparencia, pero con retraso
Otra novedad importante será el momento de publicación de los árbitros de cada jornada. A partir de ahora, las designaciones serán públicas solo 24 horas antes del partido. Una medida que, según el CTA, busca evitar presiones externas, aunque muchos la consideran una opacidad encubierta que puede minar la confianza del aficionado en la neutralidad del sistema.
Un nuevo VAR: menos intervencionismo, más credibilidad
El sistema de videoarbitraje (VAR) también sufrirá modificaciones estructurales. Se crea el VAR-PRO, un grupo especializado y exclusivo de 15 árbitros para Primera y Segunda División, que se dedicará únicamente a este cometido.
El mensaje es claro: el VAR solo intervendrá en errores claros y manifiestos, con una filosofía de “mínima intervención, máximo beneficio”. Se busca evitar el abuso de las repeticiones y el revisionismo extremo que ha desnaturalizado el fútbol en las últimas temporadas.
Los árbitros de campo no pasarán por las salas VOR, reforzando la idea de que cada árbitro tiene su espacio y responsabilidad.
Porteros cronometrados: 8 segundos o sanción
Una de las reglas más llamativas afecta a los guardametas. A partir de esta temporada, dispondrán de un máximo de 8 segundos para poner el balón en juego. Si incumplen esta norma:
- Primera infracción: saque de esquina para el rival.
- Tres infracciones en un mismo partido: amonestación con tarjeta amarilla.
Además, se establecerá una señal visual a los 5 segundos para advertir al portero.
Solo el capitán podrá dirigirse al árbitro
Los jugadores que no porten el brazalete de capitán no podrán dirigirse al colegiado sin riesgo de amonestación por protestar. El CTA ha advertido que esta medida se aplicará de forma estricta, con el objetivo de restaurar el respeto en el terreno de juego.
Incluso el propio capitán podrá ser sancionado si su comportamiento se considera antideportivo.
Contactos, manos y agarrones: nuevas directrices
El Comité ha querido aclarar jugadas polémicas que en años recientes han dividido a árbitros, periodistas y aficionados:
- Penaltis por contacto leve: solo si el impacto tiene peso real en la jugada.
- Agarrones en el área: se sancionarán si no hay intención de jugar el balón, y se pide a los colegiados ser “valientes”.
- Manos: se señalarán solo si el jugador aumenta el volumen corporal de forma antinatural. Si el brazo está abajo o no va hacia el balón, no se pitará.
- Pisotones en el área: se distinguirá entre acción fortuita o balón dividido.
El VAR llega a la Liga F y a la Primera RFEF: bajo demanda y con “tarjetas de revisión”
La Liga Femenina y la Primera Federación también tendrán un nuevo modelo de videoarbitraje, bajo demanda. Los entrenadores podrán solicitar una revisión entregando una “tarjeta de revisión”. Si tienen razón, conservarán el derecho a volver a usarla. En caso contrario, la perderán.
Solo se permitirá su uso en cuatro incidentes: goles, penaltis, tarjetas rojas directas y errores de identidad.
Un arbitraje más técnico, pero también más politizado
Aunque se presentan como reformas técnicas, estas decisiones arbitrales también reflejan un cambio profundo en la narrativa del fútbol español. Se trata de una reestructuración que, bajo el discurso de “humanización” y modernidad, intenta recuperar la credibilidad institucional en un contexto donde la sombra de los escándalos arbitrales, los favoritismos y el control político sobre el fútbol son cada vez más criticados.
¿Es este el inicio de una justicia arbitral real o solo otro maquillaje institucional?



