Trump tiene la medalla, pero no el título. Machado no consiguió el respaldo que buscaba para liderar la transición democrática en Venezuela.

El controvertido gesto de María Corina Machado de entregar su medalla del Premio Nobel de la Paz 2025 a Donald Trump no ha tenido el efecto esperado ni para ella ni para el expresidente estadounidense.
Trump, obsesionado durante años con no haber recibido ese galardón, aceptó posar con la medalla dorada enmarcada, la misma que Machado ganó por su resistencia pacífica frente al régimen chavista. Pero aunque ahora tenga la pieza física en sus manos, el Comité Nobel dejó claro que el premio no cambia de titular.
«Recibir los símbolos del Premio de la Paz no convierte a nadie en premio Nobel», sentenció Kristian Berg Harpviken, director del Instituto Nobel Noruego.
Un gesto simbólico sin efectos reales
Trump celebró el acto en redes sociales como un “gesto maravilloso”, agradeciendo a Machado por el “reconocimiento”. Sin embargo, ni su nombre ha sido inscrito como galardonado ni hay cambio alguno en los registros oficiales del Nobel. Es decir, tiene la medalla, pero no el premio.
Para Machado, el movimiento tampoco surtió efecto. Aunque su partido venció en las elecciones presidenciales de 2024, Trump la excluyó completamente del gobierno de transición venezolano tras la captura de Nicolás Maduro. En cambio, su administración ha apostado por negociar con figuras del antiguo chavismo, como Delcy Rodríguez, con quien la CIA ha retomado contactos directos.
Una jugada arriesgada
El regalo del Nobel a Trump fue visto por muchos como una “inversión a futuro” de Machado, que aún aspira a liderar Venezuela en la era postchavista. Pero Washington ha priorizado la estabilidad y el acceso al petróleo sobre la justicia democrática, y Trump considera más útil negociar con el aparato chavista que permitir que Machado tome las riendas.
En palabras de analistas, es realpolitik en su forma más cruda: premiar a la oposición simbólicamente, mientras se pacta con los que realmente controlan el poder.
¿Qué hará Trump con la medalla?
Desde la Casa Blanca confirmaron que el presidente mantendrá la medalla, aunque no se ha decidido dónde la colocará. Su equipo asegura que la “herida” con el Comité Nobel sigue abierta y que Trump aún se considera merecedor oficial del premio.
Irónicamente, en la misma Casa Blanca se conserva otro Premio Nobel real: el que ganó Theodore Roosevelt en 1906 por su mediación en la guerra ruso-japonesa. Ese, al menos, sí fue reconocido.
Conclusión: medalla sin mandato
La escena dejó claro que Trump quiere el símbolo del Nobel, pero no respalda las causas por las que se entrega, y que Machado busca reconocimiento internacional que su propio país le ha sido negado por maniobras políticas y presiones externas.
Ambos intentaron sacar ventaja del gesto. Ninguno lo consiguió del todo.



