La multinacional suiza Nestlé ha destituido de forma inmediata a Laurent Freixe como director ejecutivo, tras confirmarse que mantuvo una relación sentimental oculta con una subordinada. Esta situación viola el código de conducta interno de la compañía y ha desatado un terremoto reputacional en el seno de la firma.

Investigación interna y decisión firme
La decisión fue tomada tras una investigación interna iniciada a partir de denuncias anónimas recibidas a través del canal de denuncias de la empresa. La directiva, encabezada por el presidente Paul Bulcke y respaldada por consejeros independientes y asesores legales, concluyó que la conducta del exCEO era incompatible con los estándares éticos de la compañía. Freixe no recibirá compensación económica tras su salida.
Relevo inmediato en la cúpula
El consejo de administración ha nombrado como nuevo CEO a Philipp Navratil, un ejecutivo con amplia experiencia en las divisiones de productos de consumo y exlíder de Nespresso. Su nombramiento representa un intento por estabilizar la situación y relanzar la estrategia de Nestlé tras meses de turbulencia en los resultados.
Golpe en los mercados y desafíos futuros
La noticia provocó una caída cercana al 2 % en las acciones de Nestlé al inicio de la jornada bursátil en Zúrich. La empresa acumula tres años de desaceleración en ventas y pérdida de valor en bolsa, lo que añade presión al nuevo liderazgo. La compañía se enfrenta ahora al reto de recuperar la confianza del mercado, de sus empleados y consumidores.
Lecciones en ética corporativa
Este nuevo escándalo en la cúpula de una de las mayores multinacionales del mundo es un recordatorio de la importancia de mantener una gobernanza ética y transparente. El desafío de Navratil será no solo reposicionar la marca, sino también restaurar la cultura interna y evitar que el clima corporativo se vea nuevamente socavado por la falta de integridad.



