Milei ata Argentina a EE.UU. y lanza 90 reformas en 2026
Alianza con Trump, comercio y un ‘año de reformas’ que tensará al Congreso
El presidente de Argentina, el ultraliberal Javier Milei, ratificó este domingo una alianza ‘estratégica’ con Estados Unidos en el marco de un ‘nuevo orden mundial’ y anticipó que impulsará 90 reformas estructurales en el Congreso durante 2026 para rediseñar la ‘arquitectura’ de lo que definió como la ‘grandeza argentina’.
En la Asamblea Legislativa (reunión de ambas cámaras), Milei sostuvo que ‘se está configurando un nuevo orden mundial’ y que cómo se inserte Argentina ‘determinará el destino del país’. Subrayó además que Argentina dispone de minerales críticos, energía, tierra y agua ‘que necesita Occidente’.
El acuerdo con EE.UU. y la apuesta por el ‘siglo de las Américas’
Milei anunció que buscará la ratificación parlamentaria del acuerdo de comercio e inversiones firmado con Estados Unidos el 5 de febrero. En su discurso, defendió una integración hemisférica: ‘Tenemos que crear el siglo de las Américas, de Alaska a Tierra del Fuego, y hagamos a Argentina y a América grandes nuevamente’.
También afirmó que el Atlántico sur será un terreno de disputa estratégica en las próximas décadas y prometió modernizar el equipamiento militar, al considerar que un sistema de defensa acorde a las amenazas actuales es ‘el escudo’ de la prosperidad. Además, adelantó que enviará al Congreso un paquete de leyes para ‘fortalecer la coordinación’ entre fuerzas de seguridad e inteligencia.

90 paquetes: una ofensiva legislativa que desafía el relato ‘antiderechas’
El presidente aseguró que cada ministerio preparó diez paquetes de reformas y que se presentarán iniciativas mes a mes: ‘nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales’ para rediseñar la nueva Argentina. Anticipó cambios en materia tributaria, electoral, aduanera, penal, judicial y educativa, entre otras.
Ante las críticas previsibles, Milei dijo que algunos tildarán el plan de ‘excesivo’ o ‘dictatorial’, y negó que se trate de una intentona de acumulación de poder. El trasfondo, sin embargo, es evidente: una agenda de choque que pone a prueba a un Congreso acostumbrado a bloquear reformas profundas, especialmente cuando vienen envueltas en desregulación, recortes y privatizaciones.
Balance económico: superávit, crecimiento y desinflación como bandera
Milei defendió los ‘logros’ de su gestión, centrados en la estabilización macroeconómica, el retorno al superávit fiscal primario (equivalente al 1,5 % del PIB en 2025), el crecimiento de la actividad (un 4,4 % en 2025, tras dos años de contracción) y la desinflación (inflación del 31,5 % en 2025, desde el 117,8 % en 2024).
Reivindicó la desregulación, los recortes en la Administración y la privatización de empresas estatales, y aseguró que mantendrá esa hoja de ruta. También celebró la reforma laboral aprobada por el Congreso el viernes pasado, que introduce cambios drásticos en las relaciones laborales y que las centrales obreras llevarán a la Justicia por considerarla inconstitucional.
Choque político: insultos, oposición ‘golpista’ y batalla por el relato
En un clima de fuerte polarización, Milei negó destrucción de empleo y llamó ‘ladrones‘ a empresarios que protestan por la apertura de importaciones y su impacto en la industria. Atribuyó las turbulencias financieras de 2025 a un ‘ataque sin precedentes’ de la oposición, a la que calificó de ‘golpista‘.
El discurso, vitoreado por los oficialistas, incluyó descalificaciones a parlamentarios opositores de la izquierda y el peronismo, a quienes llamó ‘cavernícolas‘, ‘ladrones‘, ‘ignorantes‘ y ‘asesinos‘, en pleno acto institucional. En la práctica, Milei apuesta a que la confrontación exponga a quienes, desde su óptica, defienden el viejo modelo: más Estado, más sindicatos, más gasto y menos reformas.
Lectura desde España: el espejo que incomoda al consenso europeo
El giro proestadounidense y la ofensiva reformista de Milei chocan frontalmente con el manual del ‘consenso’ político-mediático que domina en buena parte de Europa: más regulación, más tutela institucional y menos margen para reformas disruptivas. Justamente por eso, Argentina se convierte en un caso de estudio incómodo: si el ajuste y la desregulación logran sostener superávit y bajar inflación, el relato de que ‘no hay alternativa’ al intervencionismo queda seriamente tocado.
La pregunta clave no es solo si Milei podrá aprobar 90 reformas en un año, sino cuánto de esa agenda resistirá el choque con sindicatos, oposición y tribunales. Lo que está en juego, además, es el alineamiento geopolítico de Argentina con Occidente en un momento de reordenamiento global.



