El Parlamento de Italia ha aprobado una reforma educativa que refuerza la libertad de los padres y restringe la presencia de activistas LGTBI y asociaciones externas en los colegios. La nueva ley limita la educación sexual y emocional únicamente a los institutos de secundaria, y solo podrá impartirse con el consentimiento informado de los padres. En los niveles de infantil y primaria, la prohibición se mantiene de forma total.

Una reforma impulsada por el partido Lega
La medida fue presentada por el partido Lega, aliado del gobierno de Giorgia Meloni y de Vox dentro del grupo Patriotas por Europa. A través de una enmienda aprobada en la Cámara de los Diputados, se modificó el texto original del comité parlamentario, impidiendo que asociaciones o activistas externos impongan contenidos ajenos al currículo oficial.
El nuevo marco legal garantiza que los padres serán informados previamente sobre los temas a tratar, el material educativo y la metodología, pudiendo decidir si sus hijos participan o no en dichas actividades. Con ello, el Gobierno italiano pretende reforzar el derecho constitucional de las familias a educar conforme a sus valores y creencias.
“Queremos evitar el adoctrinamiento en las aulas”
El diputado Rossano Sasso, portavoz de Lega en la Comisión de Cultura, Ciencia y Educación, defendió que la ley no elimina la educación sexual, sino que la protege de manipulaciones ideológicas.
“Es justo que se hable a los adolescentes sobre enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados, pero sin convertir las aulas en espacios de adoctrinamiento”, afirmó Sasso.
“Lo que queremos impedir son las distorsiones promovidas por la izquierda: activistas trans, drag queens o actores pornográficos sin formación pedagógica hablando a niños de género fluido o maternidad subrogada”.
Educación afectiva “responsable”
El ministro de Educación, Giuseppe Valditara, confirmó que el Ejecutivo trabaja en un programa alternativo de “educación para la afectividad responsable”, centrado en la prevención, el respeto y la madurez emocional, sin interferencias de carácter político o ideológico.
Tendencia en Europa del Este y Central
Italia se suma así a una corriente creciente en Europa central y del este que busca proteger la infancia frente a la exposición temprana a contenidos sexuales y de género. Países como Hungría, Bulgaria y Eslovaquia ya han adoptado medidas similares que reconocen únicamente el sexo biológico y restringen la difusión de material LGTBI en centros educativos y medios dirigidos a menores.
Con esta decisión, el Gobierno de Meloni consolida su política de defensa de la familia tradicional y la autoridad de los padres en la educación, en un contexto europeo cada vez más polarizado entre las posturas conservadoras y las políticas de diversidad e inclusión.



