
IPC 2025: huevos, joyería y tasa basura disparan precios
Lo que más sube en tu cesta: alimentos básicos y ‘tasazos’ municipales
El cierre de 2025 deja una fotografía incómoda para los bolsillos: los productos que más se encarecieron fueron la joyería y bisutería (+31,6%), los huevos (+31,3%) y la recogida de basuras (+30,3%), según los datos definitivos del IPC del INE. Mientras tanto, el aceite de oliva fue la gran excepción: cayó un 31,6% frente a diciembre de 2024.
En el conjunto del año, los precios subieron un 2,9%, una décima más que en 2024. Sí, es menos que los picos tras 2022, pero sigue por encima del 2% que el BCE marca como objetivo. Y lo peor: casi todo sube a la vez.
Qué subió más y qué bajó: el detalle que importa
Entre los mayores aumentos del año, además de huevos y joyería, destacan el transporte combinado (+26,7%) y la carne de vacuno (+17,2%). En alimentación, el INE refleja un alza del 3%, con repuntes señalados en café (más de 16%) y chocolate (casi 13%).
En el otro lado, tras el aceite de oliva, se abarataron los hidrocarburos licuados (-6,9%) (impulsados por la bajada de la bombona de butano), los equipos audiovisuales (-6%), los móviles (-5,3%), los ordenadores (-4,9%) y el azúcar (-5,5%).
Diciembre: turismo y vuelos, el golpe final de año
En el último mes de 2025, lo que más se encareció fue el turismo. Los paquetes de viajes subieron casi un 15%, con el turismo nacional (+19,4%) liderando la subida. También se dispararon los vuelos internacionales (+10%) y los vuelos nacionales (+8,5%). En alimentos, diciembre fue más plano, aunque repuntaron productos como carne de ovino y caprino (+4,1%), verduras y pescado.
Lo que más contuvo el IPC en diciembre fue la fruta (más de -3%), los juegos y juguetes y los carburantes: la gasolina bajó un 1,6% en el mes (acumula -3,5% en 2025) y el gasóleo cayó un 1,9% (cierra el año -1,1% frente a 2024).
Análisis crítico: la ‘inflación de lo inevitable’ y el coste político
La lectura política es evidente: cuando lo que sube con fuerza son huevos (un básico) y basuras (un recibo que no puedes evitar), el ciudadano no percibe ‘moderación’, percibe asfixia. El propio dato lo confirma: prácticamente todos los grupos de gasto se encarecieron en 2025.
La vivienda y suministros fue el grupo más castigado, con un aumento del 5,7%, en buena parte por la luz: la electricidad subió un 2% en diciembre y acumuló en el año un +12,6%. A esto se suma el repunte de la hostelería (+4,6%), con hoteles (+8,7%) en 2025. En paralelo, los ayuntamientos introducen nuevas tasas de basuras que disparan el servicio un 30,3%: una subida que no responde al mercado, sino a decisiones administrativas que acaban trasladándose al hogar.
En cuanto a las causas, el encarecimiento de la joyería y bisutería se atribuye al coste del oro y la plata; y los huevos al impacto de la gripe aviar. Pero el efecto final es el mismo: el IPC podrá ‘promediar’ un 2,9%, pero la vida real no se compra con promedios, se paga con tickets y recibos.
La cesta básica: carne, leche y verduras, otra vez al alza
En la selección de productos básicos monitorizados, se observa que en 2025 subieron con fuerza legumbres y verduras (+7,3%), la carne (+6,1%) y la leche entera (+5,2%). El pan (+0,4%) apenas repuntó y el aceite de oliva (-31,6%) volvió a abaratarse por segundo año consecutivo.
También hay señales claras en los suministros: el alquiler (+2,4%), los gastos comunitarios (+2,7%), el agua (+1,7%) y el transporte en autobús (+6,7%) subieron, mientras la telefonía móvil bajó un 0,6%. En resumen: lo esencial aprieta, lo prescindible se ajusta.



