jueves, enero 15, 2026
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El independentismo catalán se desmorona mientras Puigdemont y Junqueras pierden el control

El separatismo catalán atraviesa su peor momento en décadas. Mientras Carles Puigdemont y Oriol Junqueras mantienen un poder político clave gracias a la dependencia del Gobierno de Pedro Sánchez en Madrid y del Ejecutivo de Salvador Illa en Barcelona, las bases del movimiento se hunden: pérdida masiva de militantes, luchas internas, dimisiones en bloque y el ascenso imparable de Aliança Catalana amenazan con liquidar el llamado “independentismo civil”.

De árbitros políticos a líderes cuestionados

Ni Jordi Pujol en su apogeo ni Miquel Roca en sus años dorados tuvieron el peso actual de Puigdemont y Junqueras. Sin embargo, su influencia en la política estatal y autonómica no oculta un dato demoledor: Junts y ERC están en retroceso electoral.
La amnistía y el cupo catalán son las piezas más visibles de su poder negociador, pero la fractura interna del independentismo crece.
Puigdemont teme el “efecto Orriols” —por Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana— y Junqueras es incapaz de imponer disciplina en ERC, con un Gabriel Rufián decidido a impulsar una ERC española, rompiendo el discurso soberanista.

Militancia en caída libre

Las cifras hablan solas: Junts apenas supera los 5 000 afiliados, ERC cuenta con 8 000, y la CUP apenas agrupa unos cientos de militantes. La Assemblea Nacional Catalana (ANC) se desangra con bajas constantes y acaba de sufrir la dimisión en bloque de veinte cargos críticos con la gestión de Lluís Llach.
En una carta demoledora, este sector denuncia que la ANC ha sido absorbida por el “establishment político” y ha perdido su carácter combativo tras el 1-O.

Nuevos partidos, viejas rencillas

La descomposición ha dado lugar a microformaciones separatistas que luchan por migajas de electorado. Desde Dempeus —escisión de la ANC— hasta Alhora, impulsado por la exconsejera Clara Ponsatí, enfrentada a Puigdemont por la falta de avances hacia la independencia.
Pero el verdadero terremoto lo provoca Aliança Catalana, partido de extrema derecha separatista liderado por Sílvia Orriols, que combina un discurso independentista con un firme rechazo a la inmigración. Según sondeos, podría quintuplicar sus escaños en el Parlament, desangrando a Junts.

Un activismo en ruinas

Las movilizaciones callejeras, antaño multitudinarias, hoy son un fracaso. Las protestas contra los Reyes en Montserrat o contra la devolución de las pinturas de Sijena no reunieron ni cien personas.
La Generalidad ya no financia ni coordina como antes, Òmnium es acusado de “deserción” y la CUP, entre dimisiones y expulsiones internas, parece más una sociedad secreta que un partido político.

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