
El Gobierno de Sánchez busca ocultar su responsabilidad tras la tragedia
Propaganda política en tiempos de crisis
El Gobierno de Pedro Sánchez, revestido en una supuesta preocupación por las víctimas de la tragedia en Adamuz, intenta ahora alargar la tregua política con el PP. Sin embargo, las circunstancias revelan que la responsabilidad política de la catástrofe recae claramente sobre Óscar Puente, ministro de Transportes y una de las figuras más reprobadas del Ejecutivo.
Un intento de suavizar la crítica
La trágica situación, acentuada por la nefasta gestión de la red ferroviaria, ha llevado al Gobierno a decretar tres días de luto oficial e intentar congelar cualquier enfrentamiento político. Ahora, se resisten a reconocer su papel en el caos y piden «no politizar» lo sucedido, un acto de desfachatez ante la opinión pública.
Mientras el PP evita entrar en conflictos, figuras como Ester Muñoz y Cayetana Álvarez de Toledo ya exigen responsabilidades. La tregua en las críticas es, sin duda, temporal, dado el creciente descontento hacia la gestión del Gobierno.
El déficit de comunicación y tradición perdida
La falta de comunicación entre el Gobierno y la oposición es alarmante. A diferencia del accidente de Angrois, donde existía un protocolo de comunicación, Sánchez y Puente eluden al PP, dejando al partido en la incertidumbre sobre el estado de la red ferroviaria. Este vacío de información es un eco de anteriores crisis y apunta a un efecto negativo en la imagen del Gobierno.
Mientras la oposición se comporta con cierta moderación, la manipulación por parte del Ejecutivo es evidente, recordando episodios oscuros del pasado. La cruda realidad es que, a pesar de los llamados a la cooperación, los ciudadanos ven cómo la política se mueve bajo intereses muy distintos a la protección de las vidas perdidas.



