El gobierno de Estados Unidos ha anunciado que impondrá aranceles sobre las importaciones de semiconductores procedentes de China, pero ha decidido posponer la entrada en vigor de estas medidas hasta junio de 2027. La decisión busca equilibrar la presión comercial con Pekín y preservar la estabilidad en las relaciones económicas entre las dos potencias.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos explicó que las tasas arancelarias se aplicarán a los llamados chips de tecnología más antigua, conocidos como “legacy”, como resultado de una investigación de un año de duración bajo la llamada Sección 301 por prácticas comerciales que Washington considera desleales por parte de China.
Retraso estratégico antes de la aplicación
Aunque la medida está programada para mediados de 2027, la administración estadounidense ha indicado que anunciará la tasa arancelaria al menos 30 días antes de su entrada en vigor, para dar tiempo a los sectores afectados a adaptarse a las nuevas tasas.
Este aplazamiento responde, según fuentes oficiales, a una voluntad de preservar una tregua comercial con China y evitar una escalada inmediata de tensiones en un momento de fricción constante entre ambos países.
Respuesta de China ante la medida
La Embajada de China en Washington ha expresado su firme oposición a los planes de aranceles, calificándolos como un uso indiscriminado de barreras comerciales que pueden perjudicar a las cadenas de suministro globales. Pekín ha advertido que adoptará todas las medidas necesarias para proteger sus intereses económicos y comerciales si dichas tarifas finalmente se implementan.
Negociaciones en curso y contexto bilateral
El aplazamiento forma parte de una serie de negociaciones comerciales y tecnológicas entre Washington y Pekín. En este marco, Estados Unidos ha pospuesto ciertas restricciones sobre exportaciones tecnológicas a empresas chinas incluidas en listas negras y ha iniciado revisiones internas que podrían permitir envíos de ciertos chips avanzados a China, a pesar de las preocupaciones de seguridad expresadas por sectores políticos y de defensa en Estados Unidos.
Además de la investigación basada en la Sección 301, existe otra indagación bajo la Sección 232 del estatuto de seguridad nacional, que podría conducir a aranceles más amplios sobre chips y dispositivos electrónicos que los contienen. Sin embargo, expertos del sector consideran que es poco probable que estas medidas adicionales entren en vigor en el corto plazo.
Repercusiones para la industria tecnológica
La industria de los semiconductores, crucial para la economía tecnológica global, sigue muy atenta estos movimientos, ya que los aranceles y restricciones comerciales pueden influir significativamente en las cadenas de suministro, los costes de fabricación y las estrategias de inversión en todo el mundo.
El retraso en la aplicación de los aranceles ofrece, al menos en el corto plazo, una ventaja de tiempo y planificación para fabricantes y proveedores, al mismo tiempo que mantiene la opción de aplicar medidas más estrictas en el futuro.
Una tensión estratégica persistente
La decisión del gobierno estadounidense de aplazar los aranceles hasta 2027 refleja tanto la complejidad de las relaciones comerciales con China como la necesidad de equilibrar intereses políticos y económicos en un sector tan sensible como el de los semiconductores.
Mientras tanto, las negociaciones y revisiones continúan, dejando abierta la posibilidad de nuevos cambios en la política arancelaria en los próximos años, en un contexto en el que la rivalidad tecnológica entre Washington y Pekín sigue siendo uno de los puntos más relevantes de la agenda internacional.



