Joseph Kent rompe con Trump: ‘No había amenaza inminente’

El director del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, Joseph Kent, ha dimitido este martes con efecto inmediato por su rechazo a la guerra en Irán. Es el primer miembro del Gobierno de Donald Trump que abandona el cargo desde el inicio del conflicto. En un mensaje publicado en X, Kent sostiene que Irán no suponía una amenaza inminente y que el ataque se produjo por presiones de Israel.
El Centro Nacional contra el Terrorismo, integrado en la Dirección de Inteligencia Nacional, fue creado tras el 11-S para recopilar información sobre terrorismo internacional. La renuncia de su director eleva el nivel de la crisis interna en los servicios de inteligencia estadounidenses.
‘Campaña de desinformación’ y choque con el relato oficial
Kent, descrito como un perfil vinculado a la derecha ultraconservadora de EEUU, deja una acusación políticamente explosiva: afirma que al inicio de la legislatura altos cargos israelíes y figuras influyentes de medios estadounidenses habrían impulsado una ‘campaña de desinformación’ para erosionar la doctrina de ‘Estados Unidos primero’ y empujar a Washington a una guerra contra Teherán.
Según su carta, esa ‘cámara de eco’ habría servido para ‘engañar’ al presidente y hacerle creer que el conflicto tendría una victoria rápida. Kent remata con una comparación incómoda para cualquier Administración: dice que se repite la táctica que arrastró a EEUU a la guerra de Irak, con un coste humano devastador, y advierte: ‘No podemos cometer este error de nuevo’.
Veterano, coste humano y el fantasma de las ‘guerras fabricadas’
En su misiva, Kent se presenta como veterano con 11 despliegues de combate y recuerda que fue esposo de una militar fallecida. Asegura que perdió a su esposa Shannon en una ‘guerra fabricada’ y que por ello no puede respaldar que ‘la próxima generación’ sea enviada a luchar y morir en un conflicto que, a su juicio, no beneficia al pueblo estadounidense ni justifica el coste en vidas.
En paralelo, la guerra en Irán ya deja un balance de al menos 13 militares estadounidenses fallecidos y ha contribuido a disparar el precio de la gasolina, un factor que suele actuar como termómetro político interno en EEUU. Voces del entorno mediático conservador, como Tucker Carlson, han criticado la ofensiva por considerar que contradice la promesa de campaña de priorizar asuntos domésticos y evitar nuevas guerras.
Trump contraataca: ‘Era una amenaza’
Trump ha respondido calificando a Kent de ‘débil en seguridad’. En una comparecencia en el Despacho Oval, el presidente dijo que no lo conocía bien, pero que tras leer su declaración concluyó que era ‘bueno’ que se marchara, porque negar la amenaza iraní sería inaceptable. Trump insistió: ‘Irán era una amenaza’ y defendió que ‘todos los países’ se dieron cuenta del riesgo, planteando que la cuestión era si estaban dispuestos a actuar.
Análisis crítico: fisura en el ‘deep state’ y aviso para Europa
Desde una óptica europea, esta dimisión no es solo un choque personal: expone una grieta en el núcleo de la seguridad estadounidense y reabre una pregunta incómoda para Occidente. Si el jefe de un organismo creado tras el 11-S dimite alegando ausencia de amenaza inminente, ¿qué parte del relato se sostiene en inteligencia sólida y qué parte responde a presiones políticas y mediáticas?
Para España y la UE, el episodio es una advertencia: cuando Washington entra en modo guerra, la factura se traslada rápido a aliados y ciudadanos. Ya se ve en el precio de la energía y en la escalada geopolítica. Y también en el debate sobre hasta qué punto Europa debe alinearse sin exigir pruebas, especialmente cuando el propio aparato de seguridad de EEUU empieza a desmarcarse desde dentro.



