La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, reiteró este lunes 2 de marzo la solicitud formal al presidente de Estados Unidos para que levante las sanciones económicas impuestas contra el país, en el marco del acercamiento diplomático que se ha venido dando entre ambos gobiernos tras recientes acontecimientos políticos.

Durante un acto con militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela en el estado Sucre, Rodríguez afirmó que Trump considera a Venezuela “un país amigo y socio”, y expresó que esa percepción debe traducirse en el fin del bloqueo y las sanciones que afectan a la nación suramericana.
“Le hemos dicho al presidente Trump… que celebramos y saludamos esa consideración, pero como pueblo unido tiene que acabarse ya el bloqueo contra Venezuela”, declaró la mandataria interina.
Un llamado a la reconciliación y la cooperación
Rodríguez también enfatizó que, además de la eliminación de las medidas punitivas, Venezuela está dando “pasos importantes hacia la reconciliación nacional” y abogó por el diálogo político como herramienta para superar conflictos internos, sin violencia ni extremismos.
Su discurso se enmarca en una etapa de relación bilateral más fluida entre Caracas y Washington, donde la Administración Trump ha adoptado gestos como la emisión de licencias que facilitan transacciones petroleras entre empresas estadounidenses y venezolanas, que algunos analistas interpretan como un endurecimiento o relajación parcial de sanciones según lo permitido por la normativa vigente.
Contexto más amplio de tensiones y cooperación
La solicitud de Rodríguez se produce en un momento de fuertes debates internacionales sobre la política de sanciones de Estados Unidos hacia Venezuela. Las medidas económicas llevadas a cabo por la Casa Blanca desde 2019 han incluido restricciones severas a la exportación de petróleo y mecanismos financieros venezolanos, aunque informes recientes señalan que algunas licencias sectoriales han sido parcialmente flexibilizadas en 2026 para fomentar la reactivación económica y cooperación energética.
La posición de Rodríguez busca capitalizar esa percepción de “amistad” para presionar por un alivio total de las sanciones, que según el Gobierno venezolano contribuyen a la crisis económica y social del país.



